Virginia Aparicio, investigadora del INTA y del CONICET y responsable argentina de un proyecto internacional que estudió la presencia de plaguicidas en personas y el ambiente, enfrenta un sumario administrativo que podría derivar en su exoneración del organismo.
El caso tiene una conexión directa con Tres Arroyos: el distrito formó parte del área argentina estudiada por el proyecto SPRINT, junto con la Chacra Experimental Integrada Barrow, y la propia Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos (EATA) participó de actividades vinculadas a la investigación.
La situación de Aparicio llegó en los últimos días al Congreso Nacional. El 25 de septiembre fueron presentadas distintas iniciativas relacionadas con el caso, entre ellas un proyecto que repudia el sumario y el posible intento de exoneración de la científica.
Tres Arroyos formó parte del proyecto SPRINT
SPRINT comenzó oficialmente en 2020 como un proyecto internacional destinado a investigar la exposición a plaguicidas y sus posibles impactos sobre las personas, los animales y el ambiente.
Argentina participó a través del INTA y Aparicio quedó al frente del sitio de estudio nacional.
Documentación del propio organismo estableció que el proyecto se desarrollaría en el área de influencia de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce y de la Chacra Experimental Integrada Barrow, en el sudeste bonaerense.
El proyecto tenía incluso referentes específicos en Tres Arroyos y alcanzó a voluntarios de distintas localidades de la región.
La participación local también quedó reflejada en mayo de 2022, cuando la EATA informó que uno de sus docentes había participado de la presentación de resultados de SPRINT junto a Aparicio.
Qué encontraron los estudios sobre el glifosato
Parte de la investigación continuó posteriormente plasmándose en publicaciones científicas.
Un trabajo publicado en 2026 en la revista científica Environment International analizó muestras obtenidas en los distintos países participantes de SPRINT y encontró diferencias importantes entre Argentina y Europa.
En las muestras argentinas analizadas, el glifosato fue detectado en el 86,1% de las muestras de orina y en el 100% de las muestras de materia fecal.
El dato requiere una aclaración importante: esos porcentajes corresponden exclusivamente a la población que participó del estudio y no significan que el 86% de los argentinos, ni de los habitantes de Tres Arroyos, tenga glifosato en su organismo.
La investigación tampoco permite atribuir específicamente esos resultados a los voluntarios tresarroyenses, ya que los resultados publicados agrupan las muestras del sitio argentino.
Un sumario que llegó al Congreso
El conflicto alrededor de Aparicio escaló durante septiembre.
La Cámara de Diputados registra distintos proyectos vinculados con su situación. Uno de ellos, presentado el 25 de septiembre, expresa su rechazo al “proceso de sumario e intento de exoneración” de la investigadora. Otro solicita información al Poder Ejecutivo sobre las decisiones adoptadas durante la participación argentina en SPRINT.
Por el momento, lo comprobable es que existe un procedimiento administrativo y que legisladores y organizaciones que respaldan a Aparicio advierten sobre la posibilidad de que termine con la máxima sanción disciplinaria.
La investigadora y sectores que la acompañan sostienen que existe una persecución relacionada con su trabajo científico y con la difusión de los resultados de SPRINT. Esa interpretación forma parte de la denuncia de quienes cuestionan el proceso y no constituye, hasta ahora, un hecho establecido oficialmente.
El caso adquiere así una dimensión particular para Tres Arroyos: una investigación internacional que años atrás tuvo presencia directa en el distrito y buscó determinar hasta dónde llegaban los plaguicidas en el ambiente y las personas vuelve ahora al centro de la discusión, pero por el futuro laboral de la científica que coordinó el estudio en Argentina.
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