Bruno tiene cinco años y ya es oficialmente hijo de María Emilia. La confirmación de su adopción llegó de una manera especial: en una plaza de Jovita, al sur de Córdoba, donde un juez preparó una sorpresa para que el nene recibiera la noticia acompañado por las personas y los afectos que forman parte de su vida.
El juez Claudio Mazuqui, de Huinca Renancó, decidió salir del tribunal junto a su equipo para comunicar la sentencia en un entorno más cercano. Su intención era que Bruno pudiera comprender lo que estaba ocurriendo y sentirse tranquilo en un momento tan importante.

Rosetta, la compañera especial en la adopción de Bruno
Entre familiares y vecinos estaba Rosetta, la yegua con la que Bruno realiza sesiones de equinoterapia. El equipo judicial la incorporó al encuentro porque el animal es una presencia conocida y significativa para él.
María Emilia tampoco sabía exactamente qué iba a suceder. Esperaba recibir la notificación en su casa, pero la convocaron a la plaza, donde la aguardaban el juez, sus familiares y la sorpresa que habían preparado.
Al leerse el certificado, la familia escuchó palabras que resumían el significado de la decisión. Según relató Emilia a Cadena 3, a Bruno le dijeron: «Vos sos hijo, sos nieto y sos bisnieto»; a ella, «Usted es mamá para siempre».
Una familia que ya había comenzado a construirse
Bruno había llegado a la vida de Emilia casi un año antes. Desde entonces compartían el día a día, mientras avanzaba el procedimiento judicial para que la adopción quedara formalizada.
La sentencia, comunicada a fines de octubre, cerró esa etapa y reconoció legalmente el vínculo entre ambos. Lo que podía haber sido una notificación en un despacho se convirtió en una celebración compartida, con su familia y Rosetta como protagonistas.









