En resumen, si andás corto de tiempo
Durante todo el año, el oficialismo se jactó de haber cerrado el 2024 con un superávit de $100 millones, mientras vecinos se quedaban sin agua y las escuelas se caían a pedazos. Hoy, el propio Secretario de Hacienda, Sergio Garcimuño, admite que las cuentas están $3.000 millones en rojo y que el déficit podría llegar a $4.500 millones a fin de año.
No hay reservas. No hay previsión. No hay transparencia. Solo relato.
Mientras se endeudan para obras superficiales, no pueden explicar dónde está la plata, ni cómo piensan sostener el municipio.
¿Superávit? Fue humo para la gilada. Hoy la realidad les explota en la cara.
Noticia completa
Durante todo 2024, el oficialismo local no perdió oportunidad para remarcar un supuesto logro de gestión: el superávit fiscal. Desde el intendente Pablo Garate hasta sus funcionarios y concejales, todos repitieron que cerrar el ejercicio anterior con $102 millones a favor era señal de eficiencia, equilibrio y buena administración.
La narrativa fue insistente. El concejal Facundo Elgart, por ejemplo, defendió la rendición de cuentas ante el Concejo Deliberante afirmando que “por primera vez en años se presentó un presupuesto con superávit, y lo rechazaron igual”, en clara crítica a la oposición. Ese mismo superávit fue utilizado para intentar justificar obras polémicas, como la pileta cubierta financiada con el Fondo Educativo.
Pero esta semana, el discurso se vino abajo.
En declaraciones radiales, el propio Secretario de Hacienda, Sergio Garcimuño, admitió que el municipio llegará a agosto con $3.000 millones menos de lo que había proyectado para esa fecha. Y agregó, sin vueltas:
“Si esto se mantiene hasta fin de año, al presupuesto le van a estar faltando alrededor de 4.500 millones.”
¿Y las reservas?
El dato es alarmante no solo por la magnitud del desfasaje, sino porque confirma que el municipio no cuenta con reservas suficientes para sostener su funcionamiento sin depender mes a mes de los ingresos.
En otras palabras: todo lo que entra, se gasta. Y si algo falla, como está fallando, el sistema colapsa.
La contradicción es brutal. Mientras el gobierno local festejaba un superávit marginal —equivalente al 0,2 % del presupuesto municipal—, hoy enfrenta un déficit proyectado 45 veces mayor. Todo en menos de un año.
Sin explicaciones claras
Garcimuño no detalló por qué los ingresos cayeron tan por debajo de lo esperado. No habló de coparticipación, ni de recaudación local, ni de inflación. Tampoco mencionó qué partidas se ejecutaron de más, ni si hubo errores de cálculo al elaborar el presupuesto. Solo se limitó a decir que deberán recortar gastos y mejorar la recaudación propia.
En paralelo, el Ejecutivo sigue sin responder sobre la composición real del superávit 2024, que podría haber surgido de subejecuciones presupuestarias antes que de eficiencia genuina. Todo esto en un contexto donde los controles fiscales brillan por su ausencia.
¿Y vos qué pensás?
¿Te parece lógico que un municipio que alardeó de superávit hoy reconozca un rojo de $3.000 millones?
¿Creés que hubo transparencia en el manejo del dinero público?
Comentá, compartí y sumate al debate. Porque lo que hacen con tu plata también te toca.



