En resumen, si andás corto de tiempo
Después de un año repitiendo el relato del “orden fiscal” y el “superávit histórico”, el secretario de Hacienda Sergio Garcimuño reapareció para confirmar lo que ya era evidente: hay un faltante económico grave en las cuentas municipales.
No mostró cifras, no explicó partidas, no asumió errores. Solo habló de porcentajes imposibles de comprobar, como si el déficit fuera una opinión.
El mismo funcionario que durante meses fue presentado como símbolo de “transparencia y experiencia” ahora pide tiempo para tapar un agujero de miles de millones.
Y en Tres Arroyos, mientras el presupuesto cultural se infla y las escuelas hacen colectas para comprar botiquines, el relato sigue igual:
más mentiras que yerno en la primer sobremesa familiar.
Noticia completa
Durante todo 2024, la gestión de Pablo Garate construyó un discurso en torno a la eficiencia económica. Se hablaba de equilibrio, de responsabilidad y de un superávit de más de 100 millones de pesos. Garcimuño, el hombre de los números, fue el encargado de sostener ese relato.
Hoy, un año después, el mismo secretario admite un faltante importante en los ingresos municipales, un eufemismo para reconocer el desastre que venimos mostrando: un déficit que supera los 3.000 millones de pesos y que podría llegar a 4.500 millones antes de fin de año.
El contraste es obsceno. Mientras el intendente lo describía como “el contador que trajo orden y transparencia”, Garcimuño ofrece explicaciones sin datos, ni plan de contingencia, ni rendición de cuentas aprobada. El municipio sigue sin mostrar números concretos sobre ingresos, coparticipación o ejecución presupuestaria.
La paradoja es doble:
— En marzo 2025 se jactaban de un superávit que nadie pudo verificar.
— En agosto 2025 (solo 5 meses después) confirman un déficit monumental sin presentar un solo cuadro contable.
El problema no es solo fiscal, es político. La rendición de cuentas fue rechazada por falta de transparencia, y la Comisión de Hacienda —que preside el oficialismo— dejó más de una decena de expedientes sin tratar. Ahora, cuando el rojo se les vino encima, llaman a “trabajar en equipo”.
Mientras tanto, el presupuesto 2026 avanza con la misma lógica que nos trajo hasta acá:
- Más fondos para propaganda cultural.
- Más millones para áreas que no rinden informes.
- Y menos inversión real en infraestructura educativa.
Las escuelas públicas siguen con techos rotos, sin calefacción, y pidiendo colaboración a los padres para comprar lo básico. Sin embargo, el área de Cultura y Derechos Humanos —que maneja más de 900 millones de pesos— mantiene su ritmo de actos, escenarios y campañas de imagen.
El déficit no es técnico: es moral. El municipio gasta donde se ve y ajusta donde duele.
Y el contador que debía cuidar los números se convirtió en su propio relato.
Ahora te toca a vos
¿Seguimos creyendo en la transparencia que no muestra cifras? ¿En el superávit que se volvió agujero?
Comentá, compartí y sumate al debate. Porque cuando los números no cierran, los que pagan siempre son los vecinos.



Claramente el presupuesto no es una opinión, que mal!😡