Betsabé Páez volvió a hacer lo que durante años parecía imposible: tomar carrera, impulsarse con la pierna que estuvo en riesgo y volver a elevarse sobre el listón. La atleta entrerriana de Crespo regresó al alto rendimiento después de seis años atravesados por lesiones, cirugías y una infección hospitalaria que la puso frente a la posibilidad de una amputación.
La historia comenzó en 2020, cuando una lesión en la pierna izquierda derivó en una operación en plena pandemia. La recuperación se complicó y, después de nuevas intervenciones, contrajo una bacteria intrahospitalaria que le provocó una septicemia. Durante el período más crítico atravesó ocho cirugías en un año y los médicos llegaron a plantearle la posibilidad de amputar la pierna.

Seis años después, Betsabé Páez volvió a saltar
La recuperación física fue larga y la emocional también. Durante años quedó prácticamente fuera del alto rendimiento, hasta que de a poco volvió a moverse, correr y entrenar. Cuando decidió darse una última oportunidad, llamó a su histórico entrenador Rodolfo “Toto” Barizza, de 94 años, con una idea: despedirse del atletismo con un último salto.
Pero el regreso cambió el final que imaginaban. En la Copa Santa Fe superó 1,74 metros y volvió a quedar entre las mejores del país. Luego, en Rosario, alcanzó 1,86 metros: la mejor marca de toda su carrera y el mejor registro argentino de la temporada. En agosto también consiguió su sexto título nacional con un salto de 1,80 metros.

De pensar en el retiro a llegar a los Juegos Suramericanos
El salto de 1,86 metros no fue solamente un récord personal. También la devolvió a la competencia internacional y le permitió integrar el equipo argentino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El Comité Olímpico Argentino la incluyó en la final femenina de salto en alto programada para este viernes 25 de septiembre a las 18.
Al cierre de esta nota, las fuentes oficiales consultadas todavía no habían publicado el resultado de esa final. Más allá de lo que marque la planilla, su regreso ya dejó una imagen difícil de olvidar: después de años de dolor, incertidumbre y recuperación, Betsabé volvió a saltar y lo hizo más alto que nunca.










