Con motivo de celebrar el Día de la Mujer, hoy comparto una nota especial acerca del funcionamiento de nuestro cerebro y cuáles son las principales diferencias entre cerebro masculino y femenino.
Uno de los debates abiertos durante mucho tiempo es si el cerebro de los hombres y las mujeres es igual o diferente. Aunque en muchos casos se ha manifestado como diferente, es la ciencia la que manda y la que hoy nos puede decir muchas más cosas al respecto de este tema.
Simplificando mucho, podemos decir que como humanos, durante la infancia existe una superproducción de conexiones cerebrales y que luego, en la pubertad, empieza a reducirse el volúmen de sustancia gris.
Pensemos en el cerebro humano como si fuera un rompecabezas, donde las piezas deben encastrar perfectamente para que funcione y la forma en que esas piezas se mueven para encajar, determinan los distintos patrones de conducta en mujeres que en hombres.
El cerebro femenino y masculino
¿Qué hace que una mujer pueda tomar decisiones con intuición milimétrica, gestionar varias tareas a la vez y, al mismo tiempo, leer las emociones de quienes la rodean con precisión quirúrgica?
La neurociencia tiene la respuesta:
- El cerebro femenino tiene una arquitectura única que le permite procesar la información de manera más integrada, generar conexiones profundas y encontrar soluciones innovadoras en tiempo récord.
- El cerebro del hombre es un cerebro más racional y práctico; y por lo tanto, es más rápido en decidir, aunque disminuye en su probabilidad de acierto.
Está probado científicamente que los hombres leen mejor los mapas porque poseen una mayor habilidad «visual-espacial», que depende directamente de las hormonas masculinas.
Las mujeres, por su parte, tienen mayor habilidad verbal que los hombres y son mejores a la hora de realizar tareas como comprensión de material escrito, analogías y escritura creativa.
Si ahora nos paramos a pensar un poco en la mayor diferencia que puede haber, y cuál es una de las principales cualidades del cerebro femenino es la parte emocional. Ahí también la evolución tiene mucho que decirnos, por la figura de la mujer dentro de la unidad familiar y en las relaciones sociales. Esa parte de empatía social para poder comunicarnos viene dada por el mayor desarrollo del lenguaje verbal.
También nos diferenciamos en el número de neuronas espejo, poseemos casi un 11% más que el cerebro de los hombres, y esas neuronas son las que nos permiten aprender por imitación y observación, dotándonos de una mayor habilidad en esta faceta.
Estudios científicos sobre el cerebro femenino
Tres neurocientíficas, Gina Rippon, en su libro The Gendered Brain (Febrero 2019), Louann Brizdendine, en su libro The Female Brain y Lise Elliot de la Chicago Medical apuestan por ideas similares respecto a que hombres y mujeres poseen las mismas estructuras cerebrales y las diferencias que se manifiestan en la sociedad tienen más que ver con entornos y experiencias que con diferencias morfológicas entre ambos cerebros.
La empatía nos permite identificar las emociones y los pensamientos de otras personas para dar una respuesta adecuada a ellos. En el caso de las mujeres siempre estamos más predispuestas a entenderlo, y es un tema neuronal, no sólo actitudinal, es lo que podríamos llamar “intuición femenina”, que a veces nos hace ser unas buenas acompañantes, demostrar bondad o compasión, simplemente porque somos más emocionales.
Pero ¿qué sucede específicamente en las mujeres en sus distintas circunstancias, como por ejemplo, la maternidad o la menopausia donde los cambios hormonales inciden en comportamientos y accionar?
La maternidad y el cerebro
Susana Carmona, médica española, fue la primera en realizar estudios sobre la neuroplasticidad en el embarazo.
Particularmente sabemos que en esta etapa es donde el cerebro sufre un cambio hormonal importante, se reduce el contorno cerebral y de otras estructuras, lo que no significa una pérdida de funciones ni de memoria, sino que es una selección de las mejores conexiones neuronales para favorecer el vínculo de la madre con el bebé.
La menopausia y su impacto en el cerebro
En la menopausia se pierde determinado volumen de estrógenos con lo cual, el cerebro tiene que aprender a vivir sin ellos, se tiene que readaptar. Estas hormonas poseen receptores implicados con la cognición y la regulación emocional, por eso, un porcentaje elevado de mujeres durante esta etapa, padecen síntomas no sólo físicos (como sofocos o trastornos en niveles de sueño), sino también cognitivos y emocionales.
Lo que sabemos hoy sobre la mente femenina
✅ Mayor conexión entre hemisferios: razón e intuición trabajan en perfecta armonía.
✅ Un radar emocional excepcional: percepción más aguda de expresiones faciales, tonos de voz y lenguaje corporal.
✅ Resiliencia neurobiológica: una capacidad superior para afrontar el estrés y adaptarse a los cambios.
Conclusión
Para concluir, las diferencias se han marcado en torno a las expectativas que la sociedad tenía sobre uno u otro sexo, lo que se esperaba de una mujer o de un hombre a nivel social. Estas expectativas han marcado las diferencias tan grandes que ahora se tienen que equilibrar y han producido mitos que ahora hay que desmitificar.
Además de todo lo anterior, las experiencias que cada cual vive marcan su evolución. Y provocan que el cerebro genere diferentes rutas neuronales producto del conocimiento adquirido, del aprendizaje obtenido y de la experiencia vivida.



