En resumen, si andás corto de tiempo
El gobierno de Pablo Garate encabezó un acto oficial para entregar insumos a 16 instituciones educativas de Tres Arroyos. Hubo funcionarios, discurso, locución y foto grupal para una entrega de televisores, impresoras, heladeras, microondas, balanzas y otros artefactos. El contraste es inevitable: mientras el presupuesto 2026 prevé $3.596.757.153 para financiamiento educativo, el oficialismo exhibió como gran hecho una entrega menor.
Noticia completa
Con funcionarios, discurso, foto oficial y una puesta en escena montada en el Palacio Municipal, el gobierno de Pablo Garate encabezó la entrega de insumos y materiales a 16 instituciones educativas del distrito.
La actividad fue presentada como un trabajo articulado entre el Consejo Escolar, la Municipalidad y la Cámara de Diputados bonaerense. En el acto estuvieron el intendente, integrantes del gabinete, consejeros escolares, inspectoras y representantes de escuelas y jardines. Alejandro Dichiara, señalado como parte de la gestión de esta entrega, no asistió por las condiciones climáticas.
Hasta ahí, la postal oficial. Después vino el detalle de lo entregado: televisores LED, impresoras, microondas, heladeras, balanzas digitales, parlantes, ventiladores, una notebook, una computadora y un proyector. Repartidos entre 16 establecimientos, esos fueron los elementos que el oficialismo decidió mostrar como una gran señal de compromiso con la educación.
El problema no es discutir si una heladera o una impresora sirven. Claro que sirven. El problema es otro: la escala. En el presupuesto 2026 de la Municipalidad de Tres Arroyos figura un monto de $3.596.757.153 para financiamiento educativo. En 2025, ese mismo concepto había sido calculado en $2.342.649.275. Es decir: más de $3.596 millones previstos para educación y una escena oficial armada para exhibir como logro una entrega de electrodomésticos, balanzas y artículos puntuales.
La desproporción salta sola. Mientras el sistema educativo arrastra necesidades estructurales, la gestión eligió montar un acto grande para una respuesta chica. Mucha foto, mucha formalidad y mucho funcionario alrededor de una entrega que, vista en relación con la caja educativa que maneja el Estado, queda más cerca de lo simbólico que de una solución de fondo.
Garate sostuvo durante el acto que se trató de un primer paso y que buscarán seguir trabajando con otras instituciones. Pero el contraste ya quedó expuesto: con miles de millones destinados a educación, el Municipio mostró como bandera una entrega menor y la presentó casi como una hazaña.
La pregunta, entonces, no es si esos elementos pueden ser útiles. La pregunta es por qué, con semejante volumen de recursos para educación, esto es lo que tienen para mostrar.


