Emilia Troncoso tiene 12 años y acaba de atravesar más de cuatro meses de una espera que podía cambiarle la vida. Después de más de 130 días aguardando un corazón compatible, la nena mendocina fue trasplantada con éxito en el Hospital Italiano de Buenos Aires y ya despertó con el nuevo órgano funcionando.
El corazón apareció el lunes 7 de septiembre. La cirugía comenzó cerca de las 16.30 y demandó alrededor de ocho horas. Durante la madrugada del martes, el equipo médico informó a la familia que la intervención había terminado favorablemente y, cerca de las 6.10, Emilia despertó.
Fue entonces cuando apareció uno de los gestos que mejor resume quién es detrás de toda esta historia clínica. Tranquila, despierta y haciendo preguntas, Emilia quiso saber cuándo podría volver a hacer gimnasia. Es jugadora de básquet de Andes Talleres y el deporte forma parte central de su vida.

Emilia evoluciona bien después del trasplante de corazón
La evolución continuó siendo favorable este miércoles 9 de septiembre. Su papá, Cristian Troncoso, contó que Emilia pudo descansar durante toda la noche y que permanece bajo controles estrictos durante las primeras 72 horas posteriores al trasplante.
Los médicos avanzan de manera progresiva con su recuperación y buscan que pueda descansar cada vez más por sus propios medios, mientras controlan la respuesta de su organismo al nuevo corazón.

Más de 130 días esperando el corazón que necesitaba
El camino hasta llegar al trasplante fue largo. Emilia había sido diagnosticada con una cardiopatía dilatada y, ante el deterioro de su estado de salud, fue derivada a Buenos Aires. A principios de junio los especialistas le implantaron un Berlin Heart, un dispositivo de asistencia ventricular que permitió sostener su función cardíaca mientras aparecía un donante compatible.
Durante la espera también atravesó una infección pulmonar. Su familia, sus amigos y la comunidad de Andes Talleres acompañaron cada etapa mientras los días seguían acumulándose en la lista de espera.
Ahora comienza otro camino. Las próximas jornadas estarán dedicadas al seguimiento del trasplante, la recuperación y, más adelante, la rehabilitación. La pregunta que Emilia hizo apenas despertó ya anticipa cuál es uno de sus deseos: volver a moverse, volver al deporte y recuperar la vida de una nena de 12 años.








