Hay ciudades que se levantan con ladrillos; la nuestra se levantó, además, con palabras dichas al oído: “forza”, “famiglia”, “lavoro”. Con esas tres llaves, los tanos abrieron la puerta de Tres Arroyos y la hicieron casa.
1. De Italia a la pampa: los comienzos de una historia compartida
A fines del siglo XIX, cuando la Argentina extendía su invitación al mundo con leyes de inmigración y colonización, un torrente de hombres y mujeres partió de una Italia convulsionada. La unificación apenas consolidada, el campo empobrecido y la falta de oportunidades empujaron a muchos a un viaje sin retorno.
“Peor de cómo estaba, no me puede ir”, decía un campesino en los relatos de Edmundo De Amicis, simbolizando ese salto al vacío entre la desesperación y la esperanza.
En 1884 se fundó Tres Arroyos, y ya entonces los italianos eran protagonistas:
Giuseppe Vitali, Salvador Mileo, José Ferrario y Julio Allievi fueron los primeros en roturar la tierra y sembrar trigo, origen de la riqueza agrícola que definiría al distrito. En 1885, Vitali integró el primer Consejo Escolar, marcando la temprana participación cívica de los inmigrantes.

El ferrocarril de 1886 consolidó el asentamiento. Entre 1880 y 1910 llegó la gran oleada italiana: piamonteses, lombardos y vénetos del norte; calabreses, sicilianos, puglieses, campanos y abruzzeses del sur.
Muchos provenían de Casalanguida (provincia de Chieti, Abruzzo), cuna de varias familias tresarroyenses.
En 1895, el censo ya los situaba como el grupo extranjero más numeroso del partido. Hoy, más del 60% de los tresarroyenses descienden de inmigrantes italianos, en sintonía con la proporción nacional.
2. De la solidaridad al símbolo: la fundación de la Sociedad Italiana
El 28 de julio de 1889 marcó un antes y un después. Reunidos en el Hotel Italia —propiedad de Julio Allievi—, los italianos residentes decidieron crear una institución de socorros mutuos para sostenerse entre compatriotas. La asamblea previa, del 21 de julio, ya había delineado los propósitos.
Así nació la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione e Benevolenza”, primera organización formal de inmigrantes en Tres Arroyos.
Primera comisión directiva (1889):
Presidente: José Vitali
Vicepresidente: Domingo Logiúdice
Secretario: Pedro Forchetti
Tesorero: José Ferrario
Vocales: Salvador Mileo, Evaristo Salice, Francisco Cofone, Pascual Bianchi, José Gatto, Noé Di Luca y Nicolás Mileo.
Comisión de propaganda: Julio Allievi, Mariano Simonetti, Luis Chiffini, Juan Bassi y Mateo Mancini.
Los estatutos eran claros: brindar asistencia médica y económica, fomentar la educación con proyectos de biblioteca y escuela, y crear una bolsa de trabajo para quienes llegaran sin recursos.
El comerciante español Teófilo Gomila fue designado presidente honorario, tras donar el terreno donde se levantaría la futura sede.
A los nombres fundacionales se suman pioneros como Antonio Petela, constructor y maestro mayor; Francisco Magnoni, sacerdote y guía espiritual; los agricultores Baratteri, Guisiano, Vizzolini y Cura; y Sebastián Baratteri, quien en 1898 se convertiría en el primer agente consular de Italia en Tres Arroyos.
3. La Casa Italiana (1901): orgullo y piedra angular de la colectividad
En 1899, la Sociedad comenzó la construcción de su edificio propio sobre el terreno donado por Gomila.
El proyecto fue obra del ingeniero Emilio Doissel, y la comisión de obra estuvo integrada por Sebastián Costa, José Ferrario, Cayetano Gatto, Ángel Allievi y Antonio Petela, con Costa como presidente.
Dos años después, el 3 de agosto de 1901, se inauguró la Casa Italiana, el primer edificio de dos plantas de Tres Arroyos.
Su estilo renacentista italiano exhibía pilastras, balaustras, arcos y frontones, y un portón tallado a mano por Miguel Fígaro. Las arañas a gas acetileno estilo Luis XV, las escaleras de mármol de Carrara y los detalles de yesería hacían de aquel salón un lujo de la época. La revista Caras y Caretas (1901) publicó imágenes del evento.
La inauguración fue una fiesta: música, vino, valses y discursos. Desde entonces, la Sociedad fue epicentro de bailes, veladas patrióticas y recepciones oficiales.
Hitos edilicios posteriores:
- 1957: se construyeron locales comerciales al frente, que aseguraron ingresos estables.
- 1967: se amplió el fogón criollo, y el edificio fue declarado Monumento Histórico Municipal junto al Banco Comercial y La Previsión.
- 1997: se realizó una restauración integral del salón principal.
- 2000: se ratificó por ordenanza la protección patrimonial.
- Décadas siguientes: instalación de ascensor, aulas, aire acondicionado y señalética patrimonial.
4. Instituciones hermanas: consulado, combatientes y círculo social
El crecimiento trajo nuevas instituciones:
- 1898: creación de la Agencia Consular Honoraria de Italia, con Sebastián Baratteri como primer agente y Samuel Lombardi como sucesor. Hoy continúa vigente, representada por Rosana Fusaro.
- 1933: fundación de la Associazione Nazionale Combattenti, presidida por el Teniente Luigi Stramazzi, que reunía a veteranos de guerra italianos.
- 1934: funcionamiento del Circolo Italiano, con perfil recreativo y cultural.
Todas reflejaron la vitalidad y cohesión de la colectividad.
5. De los carnavales al Día del Inmigrante: la fiesta como memoria
La italianidad también se expresó en la calle.
A principios del siglo XX, los carnavales de Tres Arroyos tuvieron cinco noches de corso con orquestas de Salvador Scotieri y Francisco Garziglia. Los disfraces, carrozas y comparsas con banderas tricolores transformaban la ciudad.
Cada 28 de julio, la Sociedad celebra su Cena Aniversario, tradición ininterrumpida desde 1889.
El 4 de septiembre, Día del Inmigrante, se realiza el acto en el Monumento al Inmigrante, detrás del Palacio Municipal.
El 2 de junio, Día de la República Italiana, se iza la bandera, se canta el himno y se comparte una apericena.
En octubre, el Grupo de Cultura organiza la Settimana della Lingua Italiana nel Mondo, con películas, lecturas y comidas típicas.
Las misas en italiano y latín en la Iglesia del Carmen, muchas con imágenes traídas desde Italia, fueron parte central de la vida religiosa.
6. Lengua, gastronomía, arquitectura y humor: herencia cotidiana
La herencia italiana se coló en cada rincón del habla y de la mesa.
De los dialectos y del napolitano vinieron palabras como chau, laburo, mina, bondi, furbo, macana, pibe, tarambana y expresiones como mamma mia o andiamo! que todavía se oyen.
La picada criolla nació del antipasto, la sobremesa del ritual familiar de los domingos.
Las recetas: tallarines, lasaña, polenta con tuco, gnocchi del 29, pizza y helado artesanal.
La arquitectura: casonas con molduras, mármoles de Carrara, panteones ornamentados en el cementerio.
Y la identidad: fútbol, música, Día del Amigo, tarantelas y humor tanesco que, entre gestos y abrazos, dejó su marca.
7. Voces que mantienen la llama
- Nicolás “Nito” Ciancaglini, expresidente, destacó en el 125° aniversario que “la Sociedad está en un buen momento, especialmente edilicio”. Mencionó que la rifa de socios protectores, vigente hace más de 20 años, permitió sostener el patrimonio e incluso entregar departamentos como premios.
- Alberto “Beto” Cafaro, actual presidente (reelecto en 2022): “La Sociedad Italiana es una marca registrada”, afirmó, celebrando la reactivación pospandemia.
- Claudia Bertulo, profesora de italiano, impulsa el Grupo de Cultura y la renovación generacional: “Queremos entusiasmar a chicos y chicas descendientes para que se acerquen y conozcan su historia”.
- Luis Devitalis, nieto de piamonteses, recuerda a su abuelo llorando al ver la pampa: “Era la primera vez que tenía tierra propia”.
- Nélida Corradino rememora el trío de lenguas de su infancia: español, napolitano e italiano. “Aprendí a hacer ravioles mirando a mi mamá”, dice.
- Ernesto Re, descendiente de italianos, fue ahijado del presidente Alvear gracias a la tradición del séptimo hijo varón.
- Martín Gasparini, joven empresario, transformó las recetas calabresas de su bisabuela en un emprendimiento de pastas gourmet.
8. Presente y futuro: una comunidad viva
La Sociedad Italiana de Tres Arroyos mantiene cientos de socios activos y protectores, una administración ordenada y un edificio modelo. Ofrece becas, descuentos, clases de idioma, talleres culturales y actividades abiertas a toda la comunidad.
Desde 2020 integra, junto al Museo Mulazzi y la Dirección de Turismo, el Circuito Turístico de Colectividades, con señalización y videos testimoniales que recorren los puntos clave: Casa Italiana, Monumento al Inmigrante, panteones, barrios y escuelas fundadas por italianos.
Participa además de la Semana de la Italianidad y mantiene vínculos con sociedades de Coronel Dorrego, Pringles, Punta Alta y Bahía Blanca.
Hoy, el interés por la ciudadanía italiana (ius sanguinis) vuelve a unir genealogías. Nietos y bisnietos de aquellos inmigrantes reconstruyen su historia y, a veces, recuperan la nacionalidad de sus abuelos.
En 2024, por los 140 años de Tres Arroyos, el Municipio homenajeó a las colectividades fundadoras. Allí se recordó que, desde 1889, la Sociedad Italiana “mantiene viva la memoria de sus orígenes y difunde su cultura”.
9. Epílogo: cuidar la Casa Italiana es cuidar nuestra identidad
La Casa Italiana de Moreno 137 es más que ladrillos: es memoria activa. Entre esas paredes se compartieron lenguas, bailes, duelos, nacimientos y sueños.
Cuidarla —y lo que simboliza— es una forma de honrar a quienes hicieron de Tres Arroyos un hogar.
Los italianos no solo trajeron pastas y fiestas: trajeron el sentido de comunidad, el valor del trabajo y la alegría de vivir.
Esa herencia sigue latiendo, en los apellidos, en los gestos y en cada mesa familiar donde aún se escucha un mangia che ti fa bene.



