Si bien el proceso de ¨cambio¨ y transformación en nuestro desarrollo personal y laboral es continuo es cierto que muchas veces es más fácil cuando alguien nos acompaña y nos da luz en ese laberinto de emociones y sensaciones de incertidumbre.
Hoy te voy a comentar sobre el proceso de transformación para tu Liderazgo personal y/o laboral y de cómo podemos elegir nuestro camino hacia lo que consideramos ¨éxito¨.
Desde mi punto de vista es inevitable, en algún momento de nuestra existencia, pasar por este ¨embudo¨ emocional y espiritual para luego, salir transformados o convertidos en nuestra mejor versión.
Y además, es un proceso de aprendizaje continuo e infinito.
Tal es así que en las sesiones de neurocoaching hablamos de las 4 puertas del cambio.
¿De qué van cada una de ellas?
Puerta 1: Bienestar
Esta es la denominada ¨zona de confort¨, donde nos sentimos satisfechos en una situación de comodidad relativa; digo ¨relativa¨ porque por supuesto, es temporal. Estamos conformes con nuestra situación actual.
Puerta 2: Resistencia
De repente algo cambió en nuestra vida cómoda y nos negamos a aceptar ese cambio o nueva situación.
Comenzamos a sufrir la ¨incomodidad¨ de que debemos movernos de escalón y no queremos, por lo tanto, esto nos genera irritabilidad, enojo y estrés.
Puerta 3: Confusión
Ahora sí somos conscientes del cambio aunque no estamos seguros de cuál será el mejor camino a elegir, la mejor opción para salir fortalecidos.
Esto nos genera muchas dudas, ansiedad, insomnio; ¡queremos la solución y la queremos ya!
Puerta 4: Renovación
Aquí tomamos una decisión, elegimos la opción que a nuestro parecer es la más adecuada y nos lanzamos hacia nuevos paradigmas, nuevas formas o nuevos hábitos. Soltamos lo viejo, confiando y abriendo nuevos caminos.
Y así sistemáticamente, este círculo virtuoso se retroalimenta cada cierto período de tiempo en nuestra etapa de transformación.
Cada uno lo vive a su ritmo y en diversas formas y colores, algunos lo sufren más, y otros, los más flexibles y resilientes se adaptan rápidamente.
Hacer un cambio en nuestra vida asusta…Aunque creo que asusta más arrepentirnos por no haberlo realizado.






