El Movimiento Vecinal de Tres Arroyos volvió a instalar en los últimos días dos conceptos centrales de su discurso político: la unidad interna y la defensa de una identidad propia, alejada de las estructuras nacionales. Lo hizo a través de una serie de apariciones de su presidente, Emiliano Podestá, inmediatamente después de una de las mayores rupturas recientes del espacio.
El problema para el vecinalismo es el antecedente inmediato: prácticamente las mismas afirmaciones se escuchaban puertas adentro y públicamente cuando Roxana Calvo todavía presidía el bloque de concejales. Apenas días después, aquella unidad terminó quebrada y Calvo dejó el espacio para incorporarse a La Libertad Avanza.
Podestá volvió a instalar la unidad después de la salida de Calvo
Desde el alejamiento de Calvo, Podestá tuvo distintas apariciones públicas en las que buscó marcar el rumbo del Movimiento Vecinal.
El 29 de septiembre calificó como una “traición” el pase de la concejal a La Libertad Avanza y defendió el funcionamiento interno del partido. Dos días después, al referirse a una cena que reunió a dirigentes actuales e históricos del vecinalismo, volvió a poner el foco en la necesidad de trabajar todos juntos.
“Tenemos que estar todos para poder volver a gobernar”, señaló.
En esa misma intervención dejó otra definición: “El sello no se negocia”. Podestá aseguró que el Movimiento Vecinal continuará con su lista propia, sus colores tradicionales y su independencia respecto de partidos provinciales y nacionales.
El 5 de octubre volvió sobre el mismo concepto: destacó la unidad del espacio, la participación de históricos del partido y el trabajo con vistas a las elecciones de 2027.
La secuencia no es menor: las declaraciones comenzaron prácticamente inmediatamente después de la ruptura con Calvo.
Trece días antes de la ruptura también estaban “unidos”
El contraste aparece al revisar qué decía públicamente el propio Movimiento Vecinal apenas unas semanas antes.
El 12 de septiembre, Roxana Calvo todavía integraba el espacio, presidía su bloque en el Concejo Deliberante y describía de otra manera la situación interna.
“Estamos muy contentos de que estamos unidos, que no es poco”, afirmaba entonces.
Trece días después, Calvo ya no pertenecía al Movimiento Vecinal.
El 24 de septiembre había sido reemplazada por Patricio Roché al frente del bloque. Al día siguiente comunicó formalmente que dejaba de representar al vecinalismo y que continuaría su tarea legislativa dentro de La Libertad Avanza.
Es decir: la proclamación pública de unidad precedió por menos de dos semanas a una ruptura que terminó modificando incluso la composición política del Concejo.
Por eso, el nuevo discurso de unidad del partido tiene un antecedente demasiado reciente como para ser ignorado.
De jefa de campaña y presidenta del bloque a La Libertad Avanza
Calvo tampoco era una integrante secundaria del Movimiento Vecinal.
Durante la campaña legislativa de 2025 fue la jefa de campaña del espacio. Aquella elección llevó al Concejo, entre otros, a Patricio Roché y María Olga Saavedra.
Luego continuó como una de las figuras centrales del bloque y ejerció su presidencia hasta septiembre de este año.
Hay además una diferencia temporal que ayuda a ordenar responsabilidades: Emiliano Podestá todavía no presidía el Movimiento Vecinal durante aquella campaña electoral. Asumió la conducción partidaria recién en diciembre de 2025, en reemplazo de Federico Balbuena.
Ahora es Podestá quien intenta ordenar el partido después de la ruptura y quien encabeza públicamente el mensaje de unidad.
“El sello no se negocia” después de perder a una de sus principales referentes
La otra definición que el Movimiento Vecinal busca instalar es su independencia frente a los espacios nacionales.
No es una idea nueva.
Ya durante la campaña de 2025 el vecinalismo remarcaba que no buscaba alianzas con otros partidos y reivindicaba una construcción política exclusivamente local.
Ahora Podestá vuelve a plantear que “el sello no se negocia” y que el Movimiento Vecinal mantendrá su identidad.
Pero la declaración llega inmediatamente después de que quien había sido jefa de la última campaña legislativa y presidenta de su bloque abandonara el partido para incorporarse precisamente a una fuerza nacional: La Libertad Avanza.
Eso no implica que el Movimiento Vecinal haya abandonado formalmente su identidad ni que exista actualmente una nueva ruptura interna. No hay elementos para afirmar ninguna de esas dos cosas.
Lo que sí muestran los hechos es que el vecinalismo vuelve a recurrir al mismo mensaje de unidad e independencia que utilizaba antes de una crisis interna que terminó con una de sus principales dirigentes representando otro espacio político.
La verdadera medida de esa unidad, esta vez, no estará en las declaraciones sino en lo que ocurra dentro del partido de acá a 2027.
¿Qué pensás? ¿El Movimiento Vecinal logró cerrar su interna o todavía quedan heridas abiertas?









