En resumen, si andás corto de tiempo
El Ejecutivo municipal impulsa cambios en el Código Contravencional para endurecer las sanciones a padres o tutores por faltas cometidas por menores. La propuesta incluye multas más altas, trabajos comunitarios y reparación del daño, pero desde el Movimiento Vecinal advierten que el proyecto también debe sumar herramientas de contención y revinculación para los adolescentes.
Noticia completa
La multa ya existía, pero ahora buscan endurecerla
El debate por las sanciones a padres o tutores de menores volvió al Concejo Deliberante de Tres Arroyos a partir de un proyecto del Ejecutivo que busca modificar el artículo 303 del Código Contravencional Municipal.
El punto central es que la multa no aparece ahora por primera vez: la herramienta ya estaba contemplada desde 2010. Lo que propone la gestión actual es actualizar los montos, ampliar situaciones alcanzadas y sumar instancias de reparación o trabajos comunitarios.
Según explicó el secretario de Seguridad, Juan Apolonio, la modificación llevaría la sanción económica a un rango de entre el 50% y el 300% del sueldo municipal categoría 2. En números estimados, eso representaría multas de entre 350.000 y 2.100.000 pesos.
Qué propone el Ejecutivo para padres y menores
La iniciativa apunta a padres, tutores o responsables adultos cuando menores a su cargo participen en hechos de vandalismo, daños, desmanes o situaciones contravencionales.
Además de la multa económica, el proyecto contempla la posibilidad de que el Juzgado de Faltas disponga talleres de concientización, trabajos comunitarios o reparación del daño causado.
La lógica que plantea el Ejecutivo es que la sanción no quede solo en el bolsillo, sino que también obligue a hacerse cargo de la consecuencia concreta. Por ejemplo, reparar un vidrio roto, pintar una pared dañada o realizar alguna tarea comunitaria.
La advertencia del vecinalismo: no alcanza solo con cobrar
Desde el Movimiento Vecinal, la concejal María Saavedra planteó que el proyecto debe enriquecerse con herramientas de acompañamiento y revinculación para los menores.
Su postura no desconoce la necesidad de intervenir ante hechos de vandalismo o desorden, pero advierte que muchas veces detrás de esas situaciones hay contextos familiares y sociales complejos.
En ese sentido, el debate no pasa únicamente por si corresponde o no una multa, sino por qué respuesta debe dar el Estado cuando un menor rompe, daña o altera el orden: castigo económico, reparación del daño, contención o una combinación de todo eso.
Otros municipios ya aplican herramientas parecidas
El caso de Tres Arroyos no aparece aislado. En otros municipios del país ya existen normas que responsabilizan a padres, tutores o guardadores por hechos cometidos por menores, especialmente cuando se trata de daños en espacios públicos o bienes comunitarios.
En Armstrong, Santa Fe, una ordenanza sanciona con multa a padres o responsables cuando menores de 18 años producen desórdenes o destrozos en la vía pública o lugares de acceso público.
En Villa Carlos Paz, Córdoba, el Código de Convivencia contempla sanciones como capacitación, trabajo comunitario, remediación, reparación y multa. También aparece la idea de reparar daños causados, incluso cuando están involucrados menores.
En Río Grande, Tierra del Fuego, se incorporó un régimen especial para faltas cometidas por menores de entre 14 y 18 años, donde la acción puede seguirse contra padre, madre, tutor o encargado.
También en General Paz, provincia de Buenos Aires, el Código de Convivencia prevé responsabilidad de padres o tutores por daños causados por menores en espacios públicos, con obligación de volver los bienes afectados al estado anterior.
El punto de fondo: qué respuesta modifica conductas
La discusión local tiene una particularidad: la multa ya existía, pero según el Ejecutivo no se aplicó con la fuerza necesaria. Por eso ahora se busca subir el piso y el techo de la sanción.
La oposición, en cambio, pide no reducir el problema a una respuesta económica. La mirada vecinalista plantea que cobrar una multa puede ser insuficiente si no se trabaja también sobre el menor, su entorno y las causas que derivan en esas conductas.
Ahí está el eje de la discusión: si Tres Arroyos necesita una ordenanza más dura, una herramienta más integral o ambas cosas al mismo tiempo.
Una ordenanza que busca llegar antes del daño repetido
El proyecto todavía se encuentra en debate legislativo. Si avanza, el Municipio contará con una herramienta actualizada para sancionar a adultos responsables y, al mismo tiempo, exigir medidas de reparación.
Pero el interrogante político y social sigue abierto: si el objetivo es modificar conductas, la multa puede ser una parte de la respuesta, aunque difícilmente alcance sola.







Me parece excelente. En este país tiene que empezar a ver consecuencias