Un hombre de 43 años, oriundo de Necochea, fue mordido por una yarará ñata mientras cazaba en un campo de Lobería y debió recibir tratamiento con suero antiofídico en Balcarce. El protagonista del episodio, Juan Pablo Fernández, recibió el alta médica este martes 13 de octubre, después de permanecer casi 48 horas internado.
El hecho ocurrió el domingo 11 de octubre. Fernández se encontraba cazando junto a otra persona y, después de faenar un animal, no advirtió que una serpiente se había enroscado en él. El reptil lo mordió en una de sus manos.
Por qué tuvieron que trasladarlo desde Lobería hasta Balcarce
El hombre acudió primero al Hospital Municipal Gaspar M. Campos de Lobería, donde recibió atención inicial. Como el establecimiento no contaba con el suero antiofídico específico, los profesionales le indicaron que debía ser trasladado con urgencia al Hospital Subzonal Felipe A. Fossati de Balcarce.
El secretario de Salud de Lobería, Pedro Barrientos, explicó que los médicos recomendaron realizar el traslado en ambulancia, pero Fernández decidió viajar en un vehículo particular, acompañado por la persona con la que había salido a cazar. Según señaló el funcionario, la disponibilidad del antiveneno en la región sigue criterios de distribución sanitaria y se concentra en centros como los de Balcarce, Tandil y Azul.
Diez ampollas de suero y casi dos días de internación
Una vez en Balcarce, los estudios realizados y la aparición de síntomas compatibles con los efectos del veneno llevaron a los médicos a administrarle diez ampollas de suero antiofídico. El paciente permaneció bajo observación en terapia intensiva y evolucionó favorablemente.
Este martes al mediodía, tras casi 48 horas de atención médica, Fernández recibió el alta. Su recuperación permitió cerrar favorablemente un episodio que había requerido atención urgente y tratamiento especializado.
Ante una mordedura de serpiente, las autoridades sanitarias recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud. También advierten que no deben hacerse torniquetes, cortes en la herida ni intentos de succionar el veneno.









