Una mujer de vestido claro y pelo largo que corría junto a un vehículo a más de 80 kilómetros por hora. Esa es la escena que dio notoriedad a La Corredora de Gonzales Chaves, una leyenda de la ruta provincial 75 que combina un testimonio atribuido a una pareja, relatos anteriores y un origen que nunca pudo documentarse.
El episodio más conocido habría ocurrido el 17 de julio de 2014, pero se hizo público en 2019. Años después, en 2025, una estudiante de Turismo que cursaba en Tres Arroyos recuperó la historia como parte de una investigación sobre los misterios de su ciudad.
La noche en la ruta 75: qué contaron los supuestos testigos
Según la reconstrucción publicada por el periodista Fernando Quiroga en La Nueva, Gonzalo y Carolina Márquez, una pareja de profesionales de la salud oriunda de Tucumán, viajaban desde Adolfo Gonzales Chaves hacia Bahía Blanca en una noche lluviosa. Se acercaban al empalme de la ruta provincial 75 con la ruta nacional 3 cuando Carolina advirtió una figura clara que parecía moverse junto al vehículo.
Al principio la perdieron de vista. Después, de acuerdo con el mismo relato, Gonzalo distinguió la silueta de una mujer alta, de cabello abundante, ropa desgarrada y extremidades de movimientos extraños. Lo que más los habría impresionado era que la figura parecía seguirles el ritmo incluso cuando el velocímetro superaba los 80 km/h.
La narración continúa con un intento fallido de registrarla con el celular, un sobresalto al volante, una detención brusca y una segunda aparición frente al vehículo. La pareja habría perdido el conocimiento y despertado cuando se acercó un patrullero. Son escenas atribuidas a los protagonistas en el artículo de 2019: no hay imágenes de la figura ni documentación policial independiente que permita verificarlas.
Una leyenda que se remonta, supuestamente, a los años cuarenta
El nombre de La Corredora no nació con el testimonio de 2014. La versión popular recogida por Quiroga sitúa su origen en la década de 1940: después de una discusión, un hombre habría arrojado a su esposa de un automóvil. Ella intentó correr detrás del vehículo y terminó atropellada por otro conductor. Desde entonces, según la tradición oral, una mujer aparecería persiguiendo a quienes transitan esos caminos.
La propia publicación de La Nueva aclaró un punto fundamental: no encontró registro de aquel supuesto accidente en los archivos de los poblados cercanos. Por eso, la muerte que explicaría la aparición no puede tratarse como un hecho histórico acreditado.
La crónica también menciona presuntos avistamientos de otras personas, entre ellas dos sacerdotes en 1986 y una pareja que viajaba hacia Necochea. Sin testimonios originales o registros adicionales consultables, esas menciones siguen formando parte de la leyenda y no constituyen una confirmación independiente.
De un relato periodístico a una investigación hecha desde Tres Arroyos
En julio de 2019, Quiroga habló con LU24 sobre el trabajo que había realizado para reunir historias sobrenaturales de la región. Explicó que había llegado a la pareja y que los protagonistas le habían permitido mencionar sus nombres. Su investigación acredita que el relato fue recogido y difundido públicamente, pero no demuestra que hubiera ocurrido un fenómeno paranormal.
En noviembre de 2025, la historia tuvo una nueva circulación. Julieta Díaz, estudiante oriunda de Gonzales Chaves de la Tecnicatura en Turismo del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 167 de Tres Arroyos, presentó una investigación sobre relatos misteriosos de su localidad durante La Noche de los Museos, en la Quinta La Paz.
Entre los casos recuperados incluyó a La Corredora. Díaz contó a La Voz del Pueblo que trabajaba desde hacía casi dos años en la propuesta y que aspiraba a convertir estas historias en un recorrido turístico. Se trataba de una iniciativa en desarrollo, no de una visita guiada ya establecida.
Qué se sabe y qué sigue sin comprobarse
Existen tres elementos documentables: la publicación de Quiroga de 2019, su posterior explicación en una entrevista con LU24 y la recuperación de la leyenda en el trabajo de Díaz difundido en 2025. Lo que no está demostrado es que una mujer haya corrido junto al vehículo, que existiera la muerte de la década de 1940 o que un patrullero hubiera intervenido tal como describe la narración.
Incluso hay diferencias entre las versiones: el relato de 2019 habla de dificultades para filmar por una supuesta interferencia en el teléfono, mientras que la reconstrucción reproducida por la estudiante en 2025 señala que el celular se cayó. Esta diferencia muestra cómo los detalles de una historia pueden modificarse al volver a contarla.
La Corredora permanece, por lo tanto, en el terreno del testimonio y el folclore regional. Su interés no depende de presentar un fantasma como verdadero, sino de entender cómo una historia ligada a un camino real pasó a formar parte de la memoria popular de Gonzales Chaves.
¿Alguien de la zona conoce una versión anterior a 2014 o conserva un testimonio directo sobre la ruta 75? Esos datos, con fecha y lugar, podrían ayudar a reconstruir el origen de la leyenda.









