En resumen, si andás corto de tiempo
La demolición de Casa Hurtado volvió al Concejo con un discurso durísimo de Roxana Calvo, que habló de “patrimonidio”, “historicidio” y una “masacre” patrimonial. Pero el debate dejó otra pregunta incómoda: si la vivienda llevaba dos décadas abandonada y durante esos años gobernó el Movimiento Vecinal, ¿quién carga con la responsabilidad política de haber llegado tarde?
Noticia completa
La demolición de la Casa Hurtado, en Claromecó, dejó una de las discusiones más fuertes de la última sesión del Concejo Deliberante de Tres Arroyos.
El proyecto tratado pedía informes al Departamento Ejecutivo para saber si el propietario contaba con autorización formal, expresa y vigente para demoler el inmueble, qué controles se realizaron y qué funcionarios tenían responsabilidad directa en el seguimiento del expediente.
Pero el eje político de la discusión no quedó solamente en la demolición del lunes 18 de mayo. También apareció una pregunta de fondo: qué pasó durante todos los años previos para que una casa considerada parte del origen histórico de Claromecó llegara a ese punto de deterioro, abandono y desprotección.
Calvo habló de “patrimonidio” y “masacre”
Roxana Calvo fue la encargada de defender el pedido de informes y lo hizo con un discurso cargado de dramatismo.
La concejal describió la demolición como una escena marcada por “el capricho, la burla, la saña, la demostración de poder e impunidad”. También habló de una “masacre realizada con malicia, crueldad y alevosía frente a los ojos de todos y a plena luz del día”.
Calvo recordó que la Casa Hurtado estaba construida sobre el primer lote vendido por la familia Bellocq en Claromecó, luego del loteo de 1917, y que fue terminada en 1920. Según remarcó, tenía valor arquitectónico, cultural, histórico y comunitario.
En su exposición, retomó una definición que circuló tras la demolición: “patrimonidio”, “historicidio” y “asesinato a cielo abierto” de una parte de las raíces claromequenses.
El dato que incomoda: 20 años de abandono
La fuerza del discurso de Calvo abrió otro plano de lectura.
Porque la demolición fue el desenlace, pero no el comienzo del problema. El propio Martín Rodríguez Blanco, integrante de la Comisión de Patrimonio, había señalado públicamente que la casa llevaba 20 años abandonada.
Ese dato cambia el eje del debate.
Durante esos 20 años, Tres Arroyos fue gobernado por el Movimiento Vecinal. Y si la Casa Hurtado tenía el valor histórico que ahora todos reconocen, la pregunta política es inevitable: ¿por qué no se la protegió antes, cuando había tiempo, gestión, presupuesto, Ejecutivo y mayoría política para hacerlo?
La Comisión de Patrimonio y una protección que no llegó
La casa no estaba declarada patrimonio por ordenanza del Concejo Deliberante. Ese fue uno de los puntos señalados desde el oficialismo para explicar por qué el caso llegó a este desenlace.
La Comisión de Patrimonio había intervenido en 2026, había analizado el expediente y buscaba avanzar con una declaración de interés patrimonial, histórico y cultural. Pero la protección formal no llegó a tiempo.
La secretaria de Planeamiento Urbano, Paola Salerno, también había marcado públicamente que durante años la Comisión de Patrimonio no funcionó y que esa inacción dejó consecuencias concretas.
Por eso, aunque la demolición se realizó durante la gestión actual y sin permiso municipal, el debate no puede agotarse en lo ocurrido ese día. La pérdida patrimonial también expone años de ausencia política sobre el tema.
Hernández apuntó al Ejecutivo actual
Mariano Hernández, del Movimiento Vecinal, buscó centrar la responsabilidad en el gobierno actual.
“La casa no se la voltearon al vecinalismo, se la voltearon a ustedes”, dijo en el recinto.
El concejal sostuvo que, aunque la vivienda no estuviera declarada de interés patrimonial, la demolición no escapaba a las normas de Planeamiento Urbano. También cuestionó que se hubieran retirado aberturas días antes sin que se tomaran medidas más firmes para evitar el derrumbe final.
Según Hernández, el problema concreto no fue la falta de declaración patrimonial, sino la falta de control sobre una demolición que, según se planteó en el debate, no tenía autorización correspondiente.
Dos responsabilidades distintas
El caso deja dos niveles de responsabilidad.
Por un lado, la responsabilidad administrativa actual: si la demolición no tenía permiso, el Ejecutivo debe explicar qué controles hubo, qué acciones se tomaron y por qué no se logró impedir el hecho.
Por otro lado, la responsabilidad política histórica: si la casa era parte del origen de Claromecó y llevaba 20 años abandonada, también corresponde preguntar por qué no fue protegida durante los años en los que el Movimiento Vecinal gobernó Tres Arroyos.
Una cosa no borra la otra.
La gestión actual deberá responder por lo que ocurrió durante el expediente y por los controles que fallaron. Pero el Movimiento Vecinal también queda frente a una pregunta difícil: si la Casa Hurtado era tan importante, ¿por qué la protección llegó recién cuando ya era demasiado tarde?
El pedido de informes fue rechazado
El proyecto fue finalmente rechazado por mayoría.
Así, el Concejo dejó sin avanzar el pedido formal para que el Ejecutivo informe si el propietario tenía autorización para demoler, qué medidas se tomaron, qué funcionarios intervinieron y qué acciones correctivas se adoptarán para evitar casos similares.
La Casa Hurtado ya no está. Lo que queda es una discusión más incómoda: no solo quién permitió la demolición, sino quién dejó que uno de los símbolos históricos de Claromecó llegara abandonado, desprotegido y sin una declaración patrimonial efectiva después de dos décadas.
Seguí leyendo ElTresArroyense para conocer los cruces, las responsabilidades y las discusiones que deja cada sesión del Concejo Deliberante.







