En resumen, si andás corto de tiempo
La ANAC clausuró el aeródromo municipal por falta de mantenimiento y graves incumplimientos normativos. Desde septiembre de 2024 el área ya venía acumulando advertencias desoídas: la concejal Roxana Calvo (Movimiento Vecinal) había alertado en el Concejo sobre el peligro del balizamiento fuera de servicio, y el exsecretario Guillermo Rossotti presentó un proyecto técnico para evitar este desenlace. Mientras el municipio dilapidó cientos de millones en “cultura” y otros gastos superficiales, dejó caer una infraestructura clave para vuelos sanitarios y emergencias. Hoy, ante una urgencia médica, la ciudad queda aislada: no se puede operar ni de día ni de noche. Todo esto ya pasó —el 20 de febrero hubo un vuelo sanitario imprescindible— hoy la gestión mira para otro lado.
Noticia completa
El Aeródromo de Tres Arroyos fue clausurado por la ANAC tras una inspección que detectó graves incumplimientos de seguridad y falta total de mantenimiento. Según el acta oficial, “las condiciones actuales vulneran la seguridad operacional” y se recomendó la clausura inmediata. El cierre forzado afecta a todos: desde el Aeroclub y clubes de planeadores, hasta vuelos sanitarios, privados y de emergencia.
No se trata de una sorpresa. Hace más de un mes, Roxana Calvo, concejal del Movimiento Vecinal, había advertido públicamente en el Concejo Deliberante la gravedad de la situación: el sistema de balizamiento fuera de servicio, la pista inutilizable de noche y el riesgo directo para la salud de los vecinos. La respuesta oficial: ninguna.
El exsecretario Guillermo Rossotti sumó otro dato clave: durante su gestión armó un proyecto integral para recuperar la pista, cambiar luminarias, garantizar energía alternativa y financiar el mantenimiento a través de tasas específicas. El proyecto fue cajoneado en Obras Públicas y jamás prosperó. “Todo esto lo mantenía operativo, evitando lo que precisamente está pasando”, sintetizó Rossotti. ¿Resultado? La inacción política hizo el resto.
La consecuencia más grave: hoy, si alguien necesita un vuelo sanitario o una derivación de urgencia, la ciudad queda aislada. El último caso fue el 20 de febrero, cuando un avión sanitario trasladó a Ary Salarayan, un operario accidentado, a un centro de alta complejidad en Cañuelas. No fue un caso aislado: en 2024 hubo al menos tres vuelos por ablaciones y otro traslado sanitario en diciembre. Son hechos concretos que muestran la diferencia entre vida y muerte, entre una comunidad protegida o abandonada.
Mientras tanto, el municipio destinó más de 900 millones de pesos al área de Cultura en el presupuesto, pero dejó que una infraestructura estratégica y esencial para la vida de los vecinos se caiga a pedazos. Ahora, con el desastre consumado, el intendente apura reparaciones “integrales” que costarán decenas de miles de dólares y que nadie sabe cuánto tiempo llevarán.
No es un error, es una decisión política.
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