La Clínica Privada Hispano Argentina aprovechó la celebración de sus 90 años para advertir sobre las dificultades que enfrenta para sostener sus servicios. El diagnóstico expuesto por sus autoridades tiene un punto de encuentro con lo que viene planteando el intendente Pablo Garate sobre la salud pública: los costos y las necesidades de atención presionan sobre recursos que, según sus responsables, resultan insuficientes. La misma tensión aparece en otros municipios bonaerenses, aunque las causas y los mecanismos de financiamiento no son idénticos.
La advertencia se escuchó el sábado 31 de octubre, durante el aniversario de la institución fundada en 1936. Lejos de anunciar un cierre, sus dirigentes defendieron la continuidad de una clínica que pertenece a la Sociedad Española de Socorros Mutuos, una entidad privada sin fines de lucro, y que constituye una pieza importante del sistema sanitario de Tres Arroyos.
La Clínica Hispano advierte por costos, obras sociales y deudas
El médico Carlos Cantisano, encargado de relaciones institucionales y exdirector médico, explicó que la Hispano debe afrontar actualizaciones salariales y gastos crecientes sin contar, según sostuvo, con una recomposición suficiente de los valores que recibe por sus prestaciones. Apuntó al PAMI, IOMA y otras obras sociales y prepagas, y señaló que los atrasos y las dificultades de financiamiento complican a los establecimientos de salud.
Cantisano también cuestionó el endeudamiento fiscal que afecta al sector y advirtió que puede comprometer la subsistencia de clínicas y sanatorios. Su planteo no fue una declaración de cierre de la Hispano: sostuvo que la institución seguirá trabajando para mantener la atención y expresó que nadie se salva solo.
El presidente de la Sociedad Española, Oscar Soriano, dio precisiones sobre las cuentas de la entidad: dijo que emplea a unas 150 personas, sin contar a los médicos, que acumula obligaciones previsionales y que en 2024 y 2025 atravesó períodos especialmente difíciles. Reveló que, después de la pandemia, llegaron a estar a dos días de perder el edificio de los consultorios externos por cuotas impagas; consiguieron reunir el dinero y evitaron esa consecuencia.
Soriano aclaró, no obstante, que hoy la situación es mejor que en esos dos años, aunque todavía está lejos de ser buena. Recordó además el cierre del antiguo Policlínico y planteó que perder otro prestador concentraría la atención de los vecinos en el Hospital Municipal, además de comprometer fuentes de trabajo.
El punto de encuentro con las declaraciones de Pablo Garate
El 7 de octubre, en una entrevista con Provincia Noticias, Garate había señalado que los municipios enfrentan una mayor demanda de asistencia social y atención hospitalaria, mientras reciben, según su diagnóstico, los mismos recursos o menos por la caída de la coparticipación. También sostuvo que la situación económica de las familias traslada nuevas necesidades al sistema de salud municipal.
Los problemas no son exactamente iguales: la clínica depende de la facturación de prestaciones, de los convenios con financiadores y de su administración; el Hospital Pirovano se sostiene con recursos públicos y otros ingresos propios del sistema de salud. Pero ambos discursos describen un desajuste entre lo que cuesta prestar atención y los fondos disponibles para hacerlo.
La dimensión del esfuerzo municipal aparece en el Presupuesto 2026 aprobado por el Concejo Deliberante: el Centro Municipal de Salud tiene previstas erogaciones por unos 19.208 millones de pesos, con una transferencia municipal fijada en aproximadamente 17.069 millones. Son cifras presupuestadas, no un balance de gastos efectivamente ejecutados.
El propio Garate participó del acto aniversario de la Hispano y coincidió con Cantisano en la importancia de la colaboración. Señaló que la continuidad de la clínica resulta fundamental para que Tres Arroyos mantenga más de un efector de salud y destacó que el hospital y la institución privada se brindan apoyo ante dificultades concretas.
El reclamo se repite entre clínicas y municipios
El conflicto excede a Tres Arroyos. En junio, Fecliba y otras entidades que representan a prestadores de todo el país advirtieron que el atraso en los aranceles de PAMI, las demoras y los costos amenazaban la continuidad de prestaciones. En octubre, PAMI comunicó aumentos para determinadas prácticas y continuó el diálogo con entidades del sector, que consideraron insuficiente la recomposición frente al retraso acumulado. Esos antecedentes muestran una controversia nacional, pero no permiten determinar por sí solos la deuda específica con la Hispano.
En el ámbito municipal también aparecen reclamos semejantes. En mayo, el intendente de Balcarce, Esteban Reino, describió una caída de recursos de coparticipación y una mayor demanda en el hospital de su distrito. Y el 29 de octubre, su par de San Cayetano, Miguel Ángel Gargaglione, afirmó que la reducción de los ingresos municipales obligó a acotar inversiones y priorizar los servicios, los proveedores y los salarios.
Se trata de administraciones de diferentes signos políticos y de instituciones con presupuestos distintos. La coincidencia comprobable es la presión sobre los recursos disponibles; atribuir toda la situación a una sola causa requeriría datos financieros adicionales de cada prestador y municipio.
Qué está en juego para la salud de Tres Arroyos
La Hispano no informó que vaya a cerrar, reducir prestaciones ni dejar de atender a afiliados de alguna obra social. Sí hizo pública una advertencia sobre las dificultades de financiamiento que afronta y sobre la necesidad de preservar su actividad.
El aniversario dejó así una discusión que va más allá de los 90 años de historia: cómo sostener simultáneamente la atención privada y la pública cuando quienes administran ambos sistemas describen límites cada vez más estrechos. Para Tres Arroyos, la respuesta tiene consecuencias directas sobre los pacientes, los trabajadores y la capacidad de atención de toda la ciudad.









