El reciente brindis de fin de año organizado por el intendente no solo problemas de integración, sino también decisiones que parecen contradecir los discursos oficiales y que alimentan la percepción de una gestión desarticulada.
Ausencias significativas en el evento oficial
La fotografía del brindis habla por sí sola: solo participaron trabajadores del Palacio Municipal, dejando completamente afuera a empleados de áreas fundamentales. Más alarmante aún es la ausencia de representantes del Concejo Deliberante, tanto de la oposición como del bloque oficialista Unión por la Patria.
En un evento que debería simbolizar la unidad y representatividad municipal, estas ausencias son inaceptables.
Esto sigue sumando planteos serios sobre la capacidad de esta gestión:
¿Es simplemente un evento improvisado o refleja una desconexión sistemática? Incluso dentro del propio oficialismo, la escasa presencia de concejales muestra una preocupante falta de apoyo interno hacia el liderazgo del intendente.
¿Dónde están los representantes del pueblo y los trabajadores que sostienen las áreas más críticas del municipio?
El bono de fin de año, reemplazado por una caja navideña
Otro punto de controversia fue la decisión de la actual gestión de Unión por la Patria de reemplazar el bono de fin de año por una caja navideña. Este bono había sido una medida iniciada durante la gestión del Movimiento Vecinal y mantenida por Unión por la Patria hasta diciembre del 2023, otorgando $30.000 a los empleados municipales. Sin embargo, en este 2024 la gestión decidió eliminarlo y sustituirlo por una caja navideña.
En un contexto crítico, donde el propio intendente recuerda constantemente las dificultades económicas, esta decisión no solo genera indignación entre los empleados municipales, sino que evidencia una desconexión entre las necesidades reales de los trabajadores y las prioridades de la gestión.
Para muchos, el bono era una ayuda concreta en un momento del año con alta presión económica, mientras que la caja navideña resulta insuficiente frente a esas demandas.
Caja navideña: contradicción flagrante en el discurso oficial
La decisión de adquirir las cajas navideñas a un proveedor no local, como el supermercado mayorista Yaguar, contradice directamente las declaraciones públicas del intendente Pablo Garate sobre el fortalecimiento del comercio local. En diversas ocasiones, Garate ha enfatizado la importancia de apoyar a los comerciantes y emprendedores locales.
Durante una reunión con comerciantes del centro en mayo de 2024, afirmó que uno de los objetivos de su gestión es «escuchar las inquietudes y desafíos del sector para generar políticas públicas que beneficien al empleo y al crecimiento económico local» (lu24.com.ar).
Sin embargo, estas palabras parecen no haber tenido un correlato en las decisiones recientes del municipio. Mientras los emprendedores que acceden al programa FOMEPRO (una iniciativa de la Municipalidad de Tres Arroyos destinada a apoyar a pequeños emprendedores locales que, debido a su situación social, no pueden acceder al sistema crediticio bancario tradicional) están obligados a consumir insumos de proveedores locales (que estén registrados en el municipio) el propio municipio elige ignorar esta política al adquirir cajas navideñas de un proveedor externo.
Esta doble vara no solo refleja incoherencia en la gestión, sino también una falta de compromiso con el comercio local, algo que el intendente ha dicho defender públicamente.
Conclusión
El brindis de fin de año no fue solo una celebración, sino un reflejo de una gestión que parece improvisada, desconectada de las necesidades de los trabajadores y profundamente incoherente en sus acciones. La exclusión de trabajadores de áreas esenciales, la ausencia de representantes oficiales, la eliminación del bono de fin de año y la contratación de proveedores no locales son decisiones que no solo debilitan la confianza en el municipio, sino que también afectan directamente a la comunidad que debería beneficiar.
La pregunta que queda sobre la mesa es si el municipio puede seguir justificando estas contradicciones sin asumir las consecuencias de una gestión que, hasta ahora, falla en estar a la altura de las expectativas y necesidades de Tres Arroyos.






