🕒 En resumen, si andás corto de tiempo:
En marzo, el gobierno de Pablo Garate prometió una planta de ósmosis para Reta y mintió en la cara de todo un pueblo. Pasaron 4 meses: no hay planta, no hay análisis públicos y solo hay un pozo improvisado del que nadie sabe si el agua es segura. Garate, Francia, Doval, Zyncenko y Acuña son los responsables de esta estafa política que condena a los vecinos a seguir tomando agua contaminada. Mientras repiten slogans como “la patria es el otro” y “fuerza patria”, le dan a la patria agua envenenada y enfermedad disfrazada de gestión.
📜 Noticia completa:
Lo que pasó en Reta no es un error ni un malentendido: es una cadena de engaños oficiales que puso en riesgo la salud pública.
El 24 de marzo, funcionarios de Unión por la Patria llegaron a la localidad solo porque los vecinos los presionaron. Ahí, Gabriel Francia prometió que en cuatro meses instalarían una planta de ósmosis inversa para que el agua fuera potable. No mostró un papel, no presentó un proyecto, no publicó un solo dato técnico. Pura palabra.
Mientras tanto:
- Javier Doval, sin formación técnica y con un prontuario más político que profesional, se erigió como vocero del “plan del agua”, improvisando respuestas, desconociendo la normativa y hasta maltratando a concejales que pedían explicaciones. Hoy renunció y se dedica a vender vinos en Avellaneda, dejando atrás un problema que nunca intentó resolver.
- Diego Zyncenko y Paola Acuña usaron reuniones vecinales para sacar rédito político, prometiendo soluciones que jamás gestionaron.
- Pablo Garate, intendente, nunca apareció en Reta. Se saca fotos hasta con un reflector encendido, pero jamás se dejó ver frente a los vecinos que beben agua contaminada todos los días.
Pasaron los 4 meses. La planta de ósmosis jamás existió. En su lugar, el municipio anunció una perforación con bomba solar, vendida como “solución definitiva”, pero sin análisis públicos, sin garantías de calidad y sin fecha cierta de funcionamiento. No publicaron resultados del agua actual ni del nuevo pozo. Hoy, nadie en Reta puede saber si lo que bebe está libre de bacterias.
En 66 días intermedios, la única “obra” que mostraron fue un flyer en Instagram. Ni una foto de funcionarios, ni un parte de prensa, ni un cronograma. Solo un diseño vacío para simular que algo se hacía mientras la gente seguía tomando agua contaminada.
Lo ocurrido en Reta es más que una mentira política: es un abandono deliberado de la salud de un pueblo entero, una burla a la buena fe de vecinos que esperaban por fin un servicio básico digno. Cada uno de los responsables tiene nombre y apellido: Pablo Garate, Gabriel Francia, Javier Doval, Diego Zyncenko y Paola Acuña. Entre todos decidieron que la transparencia no era necesaria, que los análisis no hacía falta publicarlos y que un parche podía reemplazar una solución real.
El resultado es claro:
- No hay planta de ósmosis.
- No hay agua potable garantizada.
- No hay un solo dato técnico disponible para la comunidad.
- Hay funcionarios que se fueron, otros que callan y un intendente que nunca se muestra.
💬 Hacé correr esta verdad
Si vivís en Reta y el “pozo milagroso” no te cambió nada, contalo. Compartí esta nota, dejá tu testimonio y no dejes que sigan mintiendo con algo tan básico como el agua que le das a tus hijos.






