Un editorial sobre el arte de subestimar al votante
No hace falta ser politólogo para notar lo que pasa cada vez que se acercan las elecciones: la ciudad se llena de sonrisitas, promesas recicladas y una catarata de posteos que no dicen absolutamente nada.
Actos montados para la selfie. Palabras gordas para realidades flacas. Frases vacías, salidas en serie de la fábrica política de siempre. Cambian los nombres, cambian los colores, pero el guion es el mismo.
La campaña política en Tres Arroyos –y en Argentina en general– tiene un tono infantilizante. Como si los votantes fuéramos criaturas distraídas. O idiotas. En algunos casos, lo somos: hay quienes se conforman con lucecitas LED, un jingle emotivo y un par de fotitos.
Pero los problemas reales siguen ahí. El agua sigue contaminada y nadie se atreve a hablar. Las escuelas se caen a pedazos. La salud pública colapsa en silencio. Los pibes se agarran a trompadas todos los días, reflejo de una sociedad que perdió el rumbo. Y la inseguridad es constante, pero se tapa, se ignora, se relativiza.
¿Quién toma las riendas? ¿Quién se anima a decir lo que realmente está pasando? Nadie. Lo que sí está claro es que el oficialismo, no. Y no solo no lo hace: se ocupa activamente de evitarlo. De ocultar. De acallar. De censurar.
Los equipos de campaña parecen armados por un publicista de shampoo: todo es brillo superficial, frases de catálogo y palabras suaves para una realidad que grita.
Nadie pone la cara. Nadie se atreve.
¿Quién va a mirar de frente a un pueblo que espera? Mejor dicho: a un pueblo que ya bajó los brazos. Porque ustedes, con total impunidad, inflan globitos cada dos o cuatro años, pero ninguno tiene el coraje de reventarlos y decir: esto lo vamos a solucionar así, denunciado con nombres propios, con decisión y con verdad.¿No es suficiente sufrimiento?
¿Será que son ustedes los que necesitan jingles y globitos para entendernos?







Lamentable e impresentables algunos políticos locales,Muchos integraron el HCD O estuvieron de funcionarios y hoy proponen cosas que no hicieron cuando debían hacerlo VHANTAS PELEANDO X UN PUESTO