Vivimos bajo un autoritarismo disfrazado de democracia. Nos gobierna una estructura: blindada, soberbia y con el cinismo necesario para sostener la corrupción como forma de gestión. No hablamos de errores. No hablamos de incapacidad. Hablamos de decisiones conscientes: ocultar, manipular, callar y, sobre todo, mantenerse impunes.
El agua. Durante años se dijo que estaba contaminada. El gobierno actual llegó denunciando eso. Prometió cambiarlo. ¿Y qué hizo una vez en el poder? Nada. Peor: ocultó los análisis oficiales, violó las ordenanzas locales y la Constitución Nacional que obliga a publicarlos. Siguieron dando de beber agua envenenada, mientras se sacaban fotos inaugurando una pileta que se usó dos meses, y a la que le tiraron encima 610 millones del Fondo Educativo.
Porque ya no es solo ineficiencia ni corrupción: es la violación lisa y llana del derecho humano al agua. Nos están negando algo esencial, y lo hacen sabiendo exactamente lo que están haciendo.
¿Cuántas aulas podrían haberse arreglado o construido? ¿Cuántos botiquines, baños, techos, calefacciones, ventiladores, comida para los comedores? Pero claro, ninguna de esas cosas sale linda en la foto. El gobernador vino, la pileta brilló, y el pueblo sin agua aplaudió.
¿Cuántas aulas podrían haberse arreglado o construido? ¿Cuántos botiquines, baños, techos, calefacciones, ventiladores, comida para los comedores? Pero claro, ninguna de esas cosas sale linda en la foto. El gobernador vino, la pileta brilló, y el pueblo sin agua aplaudió.
Algunos, porque no les queda otra. Otros, porque tienen el alma en alquiler.
Por dos mangos. Si por dos mangos le estas enseñando a tu hijo que sos un cobarde y que vendes tu dignidad por DOS MANGOS. Si estás leyendo esto, pensalo. Dale a tu hije la lección de que no sos un cobarde vendido, traicionero, sino alguien con coraje. Que no vivís agachado, que no te escondés atras del gobierno de turno como un servil más.
La complicidad ya no es solo política, es estructural. Dos concejales oficialistas tienen conflictos de interés gravísimos. Uno es gerente de CELTA (vota a favor de que te aumenten la luz, o de algún impuesto en la boleta de la luz o de ceder algún beneficio la empresa en la que trabaja hace 30 años, etc) la empresa que controla la luz. El otro es esposo de quien tiene la concesión de un parador turístico (vota si algún otro parador se habilita o no, travas para los otros paradores, beneficios, etc) Es decir, manejan las reglas del estado a favor de los negocios que hacen. Y pensar que cuando empezamos a hacer nuestras noticias les molesto la palabra Chanchullo… No era molestia, era que les dolió la verdad.
¿Y quién quedó a cargo del municipio mientras el monarca está de vacaciones? Sí, ese mismo. ¿Casualidad? No. Es el arte de la corrupción: manejar los hilos como si fueran propios, porque efectivamente lo son.
Y hablando del que dirige la batuta: el mismo que antes denunciaba que en verano la gente se iba a quedar sin agua, hoy construyó una pileta para la postal, pero ni una manguera para los barrios secos. No les tiro ni con un balde de agua y sale a decir que se emociona al ver a la gente en las plazas. No le falló al pueblo. Le fue fiel a lo que verdaderamente representa: una casta que aprendió a gestionar la impunidad con marketing emocional.
Desde Eltresarroyense pedimos acceso a información pública. Nos respondieron con evasivas, cinismo y frases dignas del manual “Cómo vivir una vida de impunidad”:
- “No corresponde que lo soliciten.”
- “No necesitan saberlo.”
- “No tenemos obligación de rendir cuentas.”
¿No tienen? ¿No deben? ¿En serio?
Entonces, ¿para qué están? ¿Para gastarse la guita cómo quieren? ¿Para cagarse en las leyes? ¿Para disfrazar de gestión un teatro de fotos, mientras el pueblo espera?
Se presentan como defensores de la libre expresión: no responden una sola pregunta que los incomode.
Se presentan como justicieros sociales: no llevaron un vaso de agua a los necesitados, solo panfletos de campaña. Se gastaron la guita en una foto y hoy toda la comunidad educativa lo padece.
Y si alguien lo denuncia, aparecen los de siempre.
Los loritos aplaudidores. Violentos, brutos, sin capacidad crítica. Gente que milita desde el insulto, que justifica cualquier cosa con tal de defender su camiseta. Porque hay militantes con convicción y mililoritos entrenados en el zoológico del poder. Y este gobierno se rodeó de los segundos.
Esto no es una opinión. Es un diagnóstico. Y también, una advertencia, bien en criollo, para que lo entienda el que lo lea y le disguste a quien le disguste:
Este camino nos está haciendo mierda.
Nos gobierna una estructura corrupta. No le importa el pueblo. No respeta la ley. No rinde cuentas. Y, peor aún, ya ni siquiera se esfuerza en disimularlo.
Mientras ellos aplauden, mientras se esconden detrás de los micrófonos del periodismo obsecuente, mientras maquillan sus miserias con actos vacíos… nos gobierna un grupo que llegó al poder gracias a la confusión de los menos. Muchos de ellos hoy no saben dónde meterse, y al menos tienen esa virtud: reconocer el error.
Pero el resto… los otros… son loritos con casco, dispuestos a repetir lo que sea, aunque no entiendan una sola palabra. Defienden lo indefendible con la pasión ciega de un kamikaze que se inmola por su religión, sin saber ni qué dice el credo.
No estamos hablando solo de guita, estamos hablando de un derecho básico: del agua, estamos hablando de dignidad.
Hacer periodismo en serio en este pueblo es una forma de resistencia.
Y vamos a seguir resistiendo.



