Perla Muñoz representó a la Argentina en cuatro Juegos Paralímpicos, fue campeona mundial y convirtió el deporte adaptado en una parte central de su vida. Ahora, a los 52 años, la histórica atleta bahiense encara un desafío mucho más cotidiano pero decisivo para su independencia: aprender a manejar su propio auto.
La motivación es concreta. Muñoz quiere poder trasladarse por sus propios medios y, especialmente, tener la posibilidad de ir a la playa durante el verano sin depender de otras personas. Ya rindió y aprobó el examen teórico y continúa con las prácticas antes de presentarse a la instancia necesaria para obtener la licencia.

Perla Muñoz y un nuevo desafío de independencia
La deportista explicó que una de las mayores dificultades está en coordinar los movimientos de los pies, algo que requiere más concentración y práctica debido a su parálisis cerebral. Aun así, aseguró que viene avanzando y que el aprendizaje le devuelve confianza cada vez que consigue superar una dificultad.
Muñoz ya utiliza una moto de tres ruedas, cuyo acelerador maneja con las manos. El auto plantea una coordinación diferente, pero decidió intentarlo con una idea sencilla: ampliar su autonomía. Entre sus deseos aparece poder viajar durante el verano a Monte Hermoso u otras playas cercanas a Bahía Blanca.
El nuevo objetivo se suma a una trayectoria deportiva de alcance internacional. La Federación Internacional de Fútbol para Personas con Parálisis Cerebral la destacó por haber competido en los Juegos Paralímpicos de Sídney 2000, Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012. Además, en 2005 se consagró campeona mundial en New London, Connecticut, con títulos en jabalina, bala y disco.

Del atletismo a la escalada adaptada
Lejos de abandonar la actividad física tras su carrera de alto rendimiento, Muñoz continúa entrenando y comenzó a practicar escalada adaptada. Su objetivo es intentar subir algún cerro de Sierra de la Ventana antes de fin de año, una meta que combina entrenamiento de fuerza, equilibrio y otro desafío personal.
También completó una cuenta pendiente fuera del deporte: terminó la escuela secundaria en 2024 en el CENS 453 de Empleados de Comercio de Bahía Blanca. Nacida en febrero de 1974, tenía entonces 50 años. Luego realizó una diplomatura en coaching deportivo en la Universidad Nacional de Rosario.
Actualmente trabaja vinculada al deporte adaptado del Municipio de Bahía Blanca y colabora con otras personas con discapacidad desde su propia experiencia. Su próximo objetivo, sin embargo, tiene una escena mucho más simple: subirse a su auto, ponerlo en marcha y llegar por sus propios medios hasta la playa.











