jueves, febrero 12, 2026

La reforma laboral de Milei sin chamuyo: quién gana y quién pierde

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La reforma laboral que consiguió media sanción no es “una modernización prolija”: es un reordenamiento grande del poder en el mundo del trabajo. Cambia cómo se negocia, cómo se paga, qué pasa en un conflicto, cuánto cuesta despedir (y cómo se financia), y qué herramientas quedan del lado sindical.

La discusión real no es si “flexibiliza” o “protege”: es qué riesgos traslada (y a quién), y si el Estado va a tener músculo para controlar lo que promete en el papel.

Hoy (sin reforma) vs. con reforma (si se aprueba)

TemaSituación actualCon la reformaLa reforma beneficia a…
ConveniosPeso del sectorial; continuidad por ultraactividad en la prácticaPrevalece convenio de empresa y se corta ultraactividad automáticaMás a empleador (trabajador: depende de fuerza interna)
Jornada8/48 como regla; extras más linealesBanco de horas y más flexibilidad (incluye jornadas largas)Más a empleador (mixto si hay buen control)
Sueldo (medio de pago)Bancos y práctica variadaSolo bancos (billeteras afuera)Neutral / levemente trabajador (menos riesgo)
IndemnizaciónBase más discutible/amplia en litigiosBase más acotada + topes/criteriosMás a empleador
Fondos (FAL)No existeAporte mensual + financiamiento contingenciasMixto (empleador: previsibilidad; trabajador: cobrabilidad)
Sindicatos / aportesInercia fuerte y aportes frecuentesSe mantienen pero con topes/transiciónMás a empleador (trabajador: depende del sistema de salud sindical)
HuelgaDerecho amplio; “esenciales” más acotadosServicios mínimos altos y lista ampliadaMás a empleador / Estado
PlataformasZona gris (según caso)Se consolida figura independienteMás a plataformas/empleador (trabajador: pierde tutela clásica)
EstatutosProtecciones sectoriales específicasDerogación/unificaciónMás a empleador (trabajador: suele perder piso extra)

1) Convenios colectivos: la reforma cambia el “centro de gravedad”

Qué cambia: el convenio de empresa pasa a pesar más que el sectorial; y se termina la ultraactividad automática indefinida (si vence, no sigue “por inercia” salvo prórroga/acuerdo).

Para el trabajador

  • + Si la empresa anda bien y hay fuerza negociadora interna, puede mejorar condiciones específicas.
  • En empresas chicas o con baja sindicalización, el “piso real” puede bajar aunque en teoría sigan existiendo derechos mínimos.

Para la empresa

  • + Más margen para adaptar reglas a productividad, turnos, estacionalidad y realidad local.
  • Más negociación micro por empresa = más conflicto interno y más disparidad entre plantas (gestión más compleja).

2) Jornada, banco de horas y horas extra: flexibilidad con trampa potencial

Qué cambia: se habilita ampliar la jornada hasta 12 horas diarias respetando descansos; y aparece el banco de horas (compensar picos con menos horas después). También se habilitan esquemas variables (“salario dinámico”) ligados a productividad.

Para el trabajador

  • + Puede servir si hay acuerdos claros: más días libres, acomodar horarios, y premios por rendimiento reales.
  • Sin control, el banco de horas se puede volver “extras disfrazadas”: se trabaja más cuando conviene a la empresa y la compensación se licúa o se posterga.

Para la empresa

  • + Herramientas para producción/servicios con demanda variable sin pagar extras todo el tiempo.
  • Si el diseño es malo o se usa agresivo, aumenta rotación, accidentes y conflictividad (y termina judicializándose igual).

3) Pago del salario: billeteras afuera, bancos adentro

Qué cambia: el texto que salió del Senado deja el pago de salarios en manos de entidades bancarias, eliminando la posibilidad de sumar billeteras virtuales como canal.

Para el trabajador

  • + Menos riesgo de comisiones, retenciones raras, o “pagos” que no calzan con cuenta sueldo.
  • Para quien se maneja 100% con fintech, es un retroceso de practicidad.

Para la empresa

  • + Baja el ruido operativo/legal: un canal, reglas claras.
  • Pierde flexibilidad financiera y potencial ahorro operativo (si lo buscaba).

4) Indemnización y cálculo: no la elimina, pero la achica por fórmula

Qué cambia: se mantiene el “1 sueldo por año”, pero se reduce la base (saca conceptos como vacaciones/aguinaldo/propinas/premios, según el esquema difundido), se fija tope y se cambia el método de actualización (inflación + adicional). Además, se habilitan pagos en cuotas en ciertos casos.

Para el trabajador

  • + Más previsibilidad del cálculo, menos lotería judicial (en teoría).
  • En la práctica, puede implicar cobrar menos por el mismo despido si la base se angosta y el tope pega.

Para la empresa

  • + Baja incertidumbre (clave para contratar si hoy el miedo es el juicio imprevisible).
  • Si la baja de costo no viene con más empleo real, queda como “abaratamiento” político sin efecto productivo.

5) Fondo de Asistencia Laboral (FAL): el corazón financiero de la reforma

Qué cambia: se crea un fondo para cubrir contingencias/desvinculaciones, con contribución mensual 1% grandes / 2,5% mipymes. La crítica fuerte: parte del financiamiento sale de recursos que hoy alimentan la seguridad social, y por eso pega en la discusión previsional.

Para el trabajador

  • + Si funciona bien, hay más chance de cobro efectivo y menor “me deben y no pagan”.
  • Si se usa como excusa para despedir más fácil y el control es flojo, es un incentivo a rotación; y si desfinancia jubilaciones, el costo vuelve por otro lado.

Para la empresa

  • + “Pre-paga” el costo y lo vuelve administrable; baja el shock de caja ante despidos.
  • Es un costo fijo mensual: en sectores de margen chico puede sentirse como “otro impuesto” si no hay reducción equivalente.

6) Formalización: blanqueo, perdones y baja de contribuciones

Qué cambia: se impulsa un esquema tipo blanqueo laboral/regularización con condonaciones (hasta cierto porcentaje), salida de registros sancionatorios y beneficios para nuevas contrataciones bajo condiciones específicas.

Para el trabajador

  • + Puede transformar negro en blanco (obra social, aportes, antigüedad reconocida según programa).
  • Si el incentivo es corto y los controles siguen débiles, se blanquea “un rato” y se vuelve a precarizar después.

Para la empresa

  • + Baja el costo de entrar en regla y reduce riesgo penal/administrativo.
  • Si se percibe como “premio al incumplidor”, castiga al que venía cumpliendo.

7) Sindicatos y financiamiento: concesiones, topes y transición

Qué cambia (según el texto votado):

  • Se mantiene el aporte patronal a obras sociales (6%).
  • Se mantiene la “cuota”/aportes compulsivos, pero con tope (2% para sindicatos; 0,5% para cámaras empresarias) y con límites temporales/transición.
  • Se refuerza la idea de que asambleas en el ámbito laboral requieren autorización del empleador (punto polémico).

Para el trabajador

  • + Se conserva parte del financiamiento sindical/obra social (evita un derrumbe inmediato del sistema).
  • La exigencia de autorización para asambleas y el nuevo esquema de aportes puede enfriar organización real en el lugar de trabajo.

Para la empresa

  • + Topear aportes reduce “cajas” paralelas y costos no salariales.
  • Si el conflicto sindical se corre a la calle/paro por sentirse acorralados, la operación sufre igual o más.

8) Derecho de huelga: el cambio más explosivo

Qué cambia: se imponen mínimos de funcionamiento: 75% en “esenciales” y 50% en “trascendentales”, ampliando el listado de actividades alcanzadas. Esto abre un debate constitucional fuerte.

Para el trabajador

  • + En servicios críticos, protege a terceros y reduce el “costo social” del conflicto.
  • Si “esencial” se define demasiado amplio, la huelga queda recortada hasta volverse simbólica.

Para la empresa

  • + Menos riesgo de parálisis total.
  • Más litigiosidad constitucional y más conflicto político (no desaparece: cambia de forma).

9) Plataformas: se legaliza la “independencia”

Qué cambia: se crea una categoría tipo repartidor independiente y se establece que el vínculo no constituye relación laboral, sino un servicio independiente.

Para el trabajador

  • + Puede ordenar una zona gris y dar reglas mínimas (según cómo quede reglamentado).
  • Si se consolida como “no laboral”, se achican herramientas clásicas (indemnización, convenio, tutela) salvo que se negocien por otra vía.

Para la empresa/plataforma

  • + Baja riesgo de juicios por relación laboral encubierta (objetivo central).
  • Si hay fallos en contra o presión social, la estabilidad regulatoria vuelve a temblar.

10) Estatutos profesionales: ojo con periodismo

Qué cambia: se derogan estatutos históricos (incluye estatuto del periodista, viajante, peluquero, choferes particulares, radiotelegrafía), con entrada en vigencia diferida.

Para el trabajador

  • + Unifica reglas bajo el régimen general (menos parches legales).
  • En actividades donde el estatuto era un “piso extra”, se puede traducir en pérdida concreta de condiciones.

Para la empresa

  • + Simplifica cumplimiento (menos regímenes especiales).
  • En rubros sensibles (como medios), el costo reputacional y el conflicto pueden ser altos.

Cómo sigue: los pasos para que entre en vigencia

  1. Cámara de Diputados: comisiones + recinto.
  2. Si Diputados aprueba sin cambios, pasa a sanción definitiva.
  3. Si Diputados modifica, vuelve al Senado (y puede haber ida y vuelta).
  4. Con ley sancionada: promulgación del Ejecutivo + publicación en Boletín Oficial.
  5. Vigencias: algunas corren desde la sanción/publicación; otras tienen plazos específicos (por ejemplo, el FAL tiene fecha de arranque y posibilidad de prórroga, según el esquema difundido).

Cierre editorial: ¿a la larga es bueno o malo?

Hoy, el trabajador tiene más respaldo “por sistema”: convenios sectoriales que se sostienen por inercia, una huelga con más poder de daño, y un régimen donde el costo del despido y del juicio es menos previsible para la empresa (pero más disuasivo). Con la reforma, la balanza se mueve: el empleador gana previsibilidad y herramientas (convenio por empresa, banco de horas, límites a huelga, fórmulas más acotadas) y el trabajador pasa a depender mucho más de su poder de negociación “puertas adentro” y de que el Estado controle, porque si eso falla, la flexibilidad se traduce en rotación, salario más variable y derechos más difíciles de hacer valer.

Depende menos del PowerPoint y más de dos cosas: crecimiento y control.

  • Si la economía no genera demanda de empleo, ninguna reforma “crea laburo” por decreto: solo redistribuye costos y poder.
  • Y si el Estado no inspecciona (en serio), la versión real de la reforma suele ser la más cruda: más flexibilidad para el fuerte y más incertidumbre para el débil.

La promesa oficial es “menos juicio y más empleo”. La posta es que eso solo se cumple si se evita el atajo argentino de siempre: norma ambiciosa + controles pobres + negociación desigual. Porque ahí el resultado histórico es conocido: se abarata el despido, se precariza por goteo, y la formalización no llega o llega a medias.

En resumen: puede ser una modernización si trae empleo real y reglas controladas; pero, con controles flojos, el escenario más probable es otro: una reforma que ordena la rentabilidad primero y deja los derechos atados a la capacidad de pelearla empresa por empresa.

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