En resumen, si andás corto de tiempo
La gestión de Pablo Garate justificó subas de tasas para los tresarroyenses en medio de un déficit millonario, pero al mismo tiempo elevó un convenio para beneficiar a Humming Airways, una firma con domicilio legal en la Ciudad de Buenos Aires. El expediente prevé eximirla del pago de tasas aeroportuarias municipales, contribuciones y gravámenes locales por 9 meses desde el inicio de operaciones, con posibilidad de renovación por períodos iguales. Además, la Cámara Económica asume los costos de Bomberos y ambulancia.
Noticia completa
La gestión Garate dejó una postal política difícil de disfrazar: ajuste para el vecino, beneficios para el privado. Mientras el oficialismo avanzó con aumentos de tasas para intentar tapar un rojo fiscal de más de 3.000 millones de pesos, el expediente del convenio con Humming Airways revela que el Municipio buscó darle a la empresa un tratamiento preferencial para operar en Tres Arroyos.
El contraste no surge de rumores ni de versiones. Surge del propio expediente 4116-350186/2026, iniciado el 18 de marzo, donde se eleva el proyecto de ordenanza para ratificar el convenio entre Humming Airways S.A., la Cámara Económica y la Municipalidad de Tres Arroyos. Allí se establece que la empresa tendrá como beneficio la exención del pago de tasas aeroportuarias municipales, contribuciones y gravámenes locales vinculados a la actividad aeronáutica dentro del distrito.
La firma beneficiada no es una pyme local ahogada por la presión tributaria. En el convenio figura con domicilio legal en Avenida Santa Fe 1480, sexto piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y está representada por su presidente, Francisco Simón Errecart. El Municipio, por su parte, aparece representado por Pablo Garate, mientras que por la Cámara Económica firma su vicepresidente, Augusto de Benedetto.
El punto más sensible está en la cláusula cuarta: el Municipio se compromete a eximir a Humming del pago de tasas, contribuciones y gravámenes locales por el plazo de nueve meses desde el inicio efectivo de las operaciones aéreas. Y no termina ahí. La cláusula quinta dice que, una vez vencido ese período inicial, el convenio podrá renovarse por períodos iguales, salvo que las partes acuerden expresamente no renovarlo. Es decir: no aparece un beneficio por “dos años” escrito de manera literal, pero sí un esquema abierto que habilita prórrogas.
A eso se suma otro dato central: la Cámara Económica se compromete a cubrir el costo operativo del servicio brindado por Bomberos Voluntarios de Tres Arroyos y también el correspondiente servicio de ambulancia, exigencias necesarias para la prestación aérea. En paralelo, tanto la Cámara como el Municipio asumen tareas de difusión institucional del servicio.
Todo esto ocurre en una ciudad donde el discurso oficial para justificar el incremento de tasas fue exactamente el contrario: no había plata. Según la cobertura ya publicada sobre el ajuste, el Municipio reconoció un déficit superior a los 3.000 millones de pesos, sin reservas, y empujó aumentos del 10% en noviembre y otro 10% en diciembre, que se sumaron al esquema escalonado ya votado para 2025. El impacto acumulado superó el 50%. Ese esfuerzo, claro, recayó sobre el vecino.
Ahí es donde el expediente del convenio con Humming se vuelve políticamente explosivo. Porque mientras al contribuyente común se le pide comprensión, paciencia y más plata, a una empresa privada con base en CABA se le ofrece alivio fiscal, respaldo institucional y un esquema operativo sostenido por terceros. La pregunta es inevitable: si había que ajustar porque no alcanzaba la caja, ¿por qué sí había margen para resignar ingresos municipales en favor de una empresa privada?
Incluso el proyecto de ordenanza es explícito. En su artículo 1 ratifica el convenio en todos sus términos, y en el artículo 2 exime a Humming Airways del pago de tasas conforme a la cláusula cuarta. El expediente fue elevado al Concejo Deliberante el 18 de marzo con la firma del jefe de Gabinete, Julio Federico, y del intendente Pablo Garate.
La discusión de fondo, entonces, ya no pasa solo por si Tres Arroyos debe tener o no vuelos. Pasa por quién paga el costo político y económico del modelo. Porque con este esquema, el vecino paga más y la empresa beneficiada paga menos. Y en una gestión que se reivindica popular, ese contraste no es un detalle: es una definición de prioridades.
Ahora te toca a vos
¿Es razonable subirle las tasas al pueblo mientras se exime a una empresa privada de pagar gravámenes locales?



