En resumen, si andás corto de tiempo:
El municipio compró un tomógrafo de última generación para el Hospital Pirovano por 500 millones de pesos, con bombo oficialista y relato de modernización. El intendente Garate salió a acusar a la oposición de “oponerse” a la compra, pero la verdad es que ningún bloque se opuso: todos apoyaron el equipamiento, es decir, esta compra es posible gracias a la aprobación del concejo, aunque criticaron la improvisación y el manejo exprés del expediente.
Mientras tanto, puertas adentro del hospital faltan insumos básicos, hay maltrato, cadenas en los pasillos, y pacientes deben llevar desde papel higiénico hasta bolsas de consorcio. La brecha entre el marketing y la realidad es cada vez más grande.
Noticia completa
La Municipalidad de Tres Arroyos anunció con bombos y platillos la llegada de un Tomógrafo Computado Multislice Aquilion Serve 40, valuado en 500 millones de pesos. El equipo, comprado a través de Provincia Leasing, promete diagnóstico de última generación y tecnología japonesa con inteligencia artificial.
Hasta ahí, todo marketing. Pero el capítulo político arrancó cuando el intendente Pablo Garate salió en los medios a decir que la oposición intentó “poner palos en la rueda” y que algunos concejales se opusieron a la compra.
La verdad es mucho más simple: nadie se opuso al tomógrafo.
Todos los bloques apoyaron la incorporación del equipo, aunque sí cuestionaron la falta de seriedad del Ejecutivo: expediente tratado a las apuradas, fuera de comisión, sin tiempo para análisis ni diálogo institucional. Lo que se discutió fue la forma, la transparencia y el respeto político, no la compra en sí.
Mientras afuera se festeja la foto y se discute relato, adentro del Pirovano la realidad es otra.
eltresarroyense recibió múltiples denuncias de pacientes y trabajadores sobre maltrato, falta de insumos, escasez de medicación, cadenas en los pasillos y personal de “seguridad” sin identificar decidiendo quién accede y quién no. Pacientes deben llevar papel higiénico, bolsas de consorcio, servilletas y pañales. Faltan calmantes, antibióticos, hasta morfina. Varias cirugías están postergadas y las horas extras fueron suspendidas en áreas críticas. Todo esto, con un presupuesto sanitario municipal que supera los 20 mil millones de pesos.
La pregunta es simple: ¿de qué sirve un tomógrafo de 500 millones si faltan los insumos básicos, el trato humano y la transparencia en la gestión?
La gestión de salud, a cargo de Mercedes Moreno, elige el silencio institucional. Los pacientes, el personal y la comunidad pagan las consecuencias.
Ahora te toca a vos
¿El marketing de la salud tapa la realidad? ¿Quién se hace cargo de la falta de insumos y la mentira oficial? Si tenés un testimonio, comunicate de forma anónima. La verdad merece ser contada.






