Mucho antes de que los trajes alados se volvieran habituales en videos virales, Martín Pérez Roo ya acumulaba historias difíciles de imaginar desde Tres Arroyos: saltos nocturnos, vuelos en planeador, un salto desde un globo aerostático y hasta una caída libre sin ropa que, según relató años después, casi le cuesta la licencia. Pero hay un dato todavía más contundente: en 2013 su nombre quedó registrado entre los 44 paracaidistas que establecieron un récord argentino de formación en caída libre.

Martín Pérez Roo: de piloto privado al paracaidismo
En una entrevista publicada por El Periodista de Tres Arroyos en 2008, Pérez Roo contó que su relación con el aire había empezado mucho antes del paracaidismo. En 1982 realizó el curso de piloto privado en Necochea y, cuatro años después, mientras vivía en Tandil y se dedicaba también a la fotografía, se acercó por primera vez a un curso de paracaidismo.

Era otra época del deporte. Según recordó, sus primeros saltos se hacían con cuerda estática y paracaídas mucho menos maniobrables que los actuales. Con el tiempo llegaron los velámenes rectangulares, capaces de comportarse como una verdadera ala. La descripción coincide con la evolución técnica de los equipos modernos: los paracaídas ram-air forman un perfil aerodinámico y pueden dirigirse mediante comandos, mientras que los sistemas actuales también pueden incorporar dispositivos automáticos de activación como respaldo de seguridad.
El mítico salto desnudo que casi le cuesta la licencia
Una de las historias más llamativas ocurrió, según el propio Pérez Roo, en 1994 durante un encuentro en General Olmedo, Córdoba. Después de una fiesta, un grupo decidió subir al avión, sacarse la ropa y saltar desnudo. El tresarroyense contó que la Fuerza Aérea averiguó quiénes habían participado y que el episodio llegó incluso a revistas especializadas de Estados Unidos y Brasil.
No existen registros independientes fácilmente accesibles que permitan reconstruir hoy todos los detalles de aquel episodio, por lo que quedó como uno de los grandes mitos y relatos de su vida como paracaidista. La historia, sin embargo, forma parte del testimonio que él mismo brindó públicamente en 2008 y refleja el espíritu aventurero que atravesó toda su trayectoria.
De un globo aerostático al wingsuit
Pérez Roo también relató que llegó a saltar desde un globo aerostático a unos 3.100 metros sobre Micaela Cascallares, después de convencer al piloto de realizar la experiencia. Años más tarde se volcó al vuelo con traje alado, modalidad que en aquella nota aparecía mencionada como “wingly”, pero que actualmente se conoce como wingsuit flying.
El principio es simple de explicar, aunque ejecutarlo requiere experiencia: el traje incorpora superficies de tela entre brazos y piernas que aumentan la sustentación y permiten transformar parte de la caída vertical en desplazamiento horizontal. El paracaidista no deja de descender, pero puede recorrer una distancia mucho mayor antes de abrir el paracaídas. La Federación Aeronáutica Internacional reconoce oficialmente el wingsuit flying como disciplina competitiva desde 2015.
El récord argentino que sí quedó documentado
La historia dio otro salto en octubre de 2013. En el Aeródromo Internacional Laguna de los Patos, en Colonia del Sacramento, Uruguay, 44 paracaidistas argentinos lograron una formación conjunta en caída libre. La marca fue presentada como récord argentino oficial y contó con participación de jueces vinculados a la Federación Argentina de Paracaidismo y a la FAI.

En la nómina publicada por Infobae aparece “Raúl Pérez Roo” como integrante número 11. La identificación coincide con el tresarroyense: su nombre completo figura públicamente como Raúl Martín Pérez Roo, mientras que en Tres Arroyos es conocido como Martín Pérez Roo.

Ese dato vuelve todavía más singular la vieja entrevista de 2008. El hombre que contaba sus saltos más extremos no estaba simplemente recordando aventuras del pasado: cinco años después integró una formación que quedó en la historia del paracaidismo argentino.
Un récord que todavía sigue en pie
La marca de 44 paracaidistas establecida en 2013 seguía siendo mencionada como récord argentino vigente en 2025. Incluso se anunció un nuevo intento para octubre de 2026, con el objetivo de reunir 50 paracaidistas y superar aquella formación.
Por eso la historia de Pérez Roo tiene dos caras igualmente atractivas: por un lado, los relatos casi legendarios de un hombre que buscó experimentar el aire de todas las maneras posibles; por otro, un logro deportivo verificable que puso su nombre dentro de una de las mayores formaciones en caída libre de la historia argentina.








