En resumen, si andás corto de tiempo
Andrea Elgart, funcionaria del área de Discapacidad y actual candidata del oficialismo, celebró en una entrevista que “más del 50% de la población estimada con discapacidad tiene su CUD, 20 puntos más que el promedio nacional” una comparación sin sentido, dados los contextos totalmente distintos.
Pero no explicó en cuánto tiempo se logró, cuántas personas representan ese porcentaje (porque si en Tres Arroyos hay 10 personas con discapacidad, hablamos apenas de 5 certificados), cuántas faltan, ni cómo se financia esa política.
Tampoco hizo mención a un dato clave: según denunció la oposición, el municipio no asignó presupuesto específico para discapacidad.
Mientras tanto, se sigue usando el aparato estatal como plataforma electoral. Una vez más, se confunde gestión pública con campaña personal.
Noticia completa
En plena campaña electoral, una actual funcionaria municipal del área de Discapacidad –y candidata a concejal por el oficialismo– fue entrevistada en una radio local y destacó como un logro que “más del 50% de la población estimada con discapacidad en Tres Arroyos ya cuenta con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), 20 puntos más que el promedio nacional”.
La frase suena impresionante. Pero si se analiza con un mínimo de rigurosidad, el dato se desinfla:
- No dijo cuántas personas integran esa población estimada.
- No especificó cuántas lo tenían antes ni cuántas faltan.
- No mencionó en qué lapso se logró el aumento.
- No aclaró si se hizo con presupuesto propio o en colaboración con Nación o Provincia.
En resumen: tiró un porcentaje sin contexto, sin números reales y sin transparencia.
Y eso no sería grave si estuviéramos hablando de una charla informal. Pero se trata de una entrevista donde se promociona gestión pública, en el marco de una candidatura electoral. O sea, uso de cifras institucionales para construir una imagen política personal.
Peor aún, mientras se celebran estos “logros”, la oposición denuncia que el oficialismo no asignó presupuesto municipal para políticas de discapacidad en el último ejercicio.
Por si quedaban dudas de que estamos en modo campaña, la funcionaria aclaró que su candidatura “no es testimonial” y que buscará llevar la agenda de discapacidad y salud mental al Concejo. Lo curioso es que ya forma parte del gobierno local, y si ese gobierno realmente priorizara el tema, no necesitaría que llegue al Concejo: bastaría con asignar recursos y ejecutar políticas desde el Ejecutivo.
Pero no. Se elige hablar de certificados mientras se evita mencionar el presupuesto. Se elige comparar a Tres Arroyos con la Nación como si se tratara de escalas comparables. Y se elige hacer política con datos sueltos, sin mostrar resultados concretos ni asumir compromisos reales.
En definitiva, una cifra sin sustancia, en medio de una campaña sin profundidad.



