🕐 En resumen, si andás corto de tiempo:
La Municipalidad presentó la 25º edición del FOMEPRO y una nueva línea de créditos del BAPRO, anunciando un financiamiento histórico de hasta 100 millones de pesos. Pero detrás de los montos y las conferencias, sigue sin haber datos públicos que respalden la eficacia del programa. Tampoco hubo cambios en la absurda política que obliga a los emprendedores a comprar exclusivamente a proveedores registrados por el municipio, limitando precio, calidad y decisión. ¿Dónde están los emprendedores que fueron impulsados por estas políticas? ¿Cuál es el porcentaje de recuperación de los créditos anteriores? En eltresarroyense, lo dijimos en noviembre y lo repetimos hoy: sin transparencia, toda esta «repartija» de plata es solo relato.
📰 Noticia completa:
FOMEPRO, edición 25: más créditos, mismas preguntas
Esta semana, el municipio presentó con entusiasmo la 25º edición del Fondo Municipal de Emprendimientos Productivos (FOMEPRO), junto a una nueva línea de créditos de Provincia Microcréditos gracias a un convenio con el BAPRO. El anuncio fue realizado por funcionarios de distintas áreas del gabinete, quienes destacaron que se trata de una oportunidad “histórica” para más de 100 emprendedores.
Los créditos alcanzan montos de hasta $1.187.000 por emprendedor y podrán devolverse en 12 o 24 cuotas, con un 50% de bonificación en la tasa de interés. En paralelo, la nueva línea del BAPRO contempla un total de $100 millones, con una inversión municipal de $10 millones para subsidiar la tasa. Ambas herramientas, según los funcionarios, buscan incentivar el trabajo y la producción local en un contexto económico desafiante.
Sin embargo, como ya advertimos en eltresarroyense durante la 24º edición del programa, el problema no es lo que se promete, sino lo que no se explica. Al día de hoy, no hay estadísticas públicas sobre el impacto real del FOMEPRO: no se conoce cuántos emprendimientos fueron sostenidos con éxito, qué rubros recibieron apoyo, ni cuántos créditos fueron efectivamente devueltos.
Además, al igual que en ediciones anteriores, el dinero del crédito no va al emprendedor, sino directamente a proveedores registrados por el municipio, limitando su libertad de elegir precio, calidad o condiciones. Los beneficiarios tampoco conocen el costo financiero total de su crédito, solo se les indica el valor estimado de la cuota.
La propuesta se completa con una capacitación financiera obligatoria y entrevistas de admisión para evaluar a los postulantes. Desde el municipio aseguran que se busca formalizar a emprendedores informales y facilitar el acceso a maquinarias o insumos. Pero los anuncios de éxito siguen sin ser acompañados por evidencia concreta.
¿Cuántos emprendimientos nacieron realmente gracias al FOMEPRO? ¿Cuántos aún existen? ¿Cuántos créditos fueron recuperados por el municipio? La gestión celebra una nueva edición del programa, pero evita rendir cuentas sobre las anteriores. Mientras tanto, se repite la postal: funcionarios anunciando fondos millonarios, sin que sepamos con certeza si esos millones mejoran vidas o solo sirven para acumular fotos en redes sociales.
🗣️ ¿Y vos qué pensás?
¿Conocés a alguien que haya sido realmente impulsado por estos créditos? ¿Sentís que esta herramienta está bien aplicada o que necesita mayor control?
Contanos tu experiencia. Porque sin datos ni transparencia, el progreso sigue siendo promesa.






