En resumen, si andás corto de tiempo
El secretario de Seguridad, Juan Apolonio, impulsó un proyecto para que el Juez de Faltas municipal pueda allanar casas y secuestrar motos ruidosas bajo la excusa de la “insalubridad”. La medida es inconstitucional, invade derechos básicos y expone una lógica peligrosa: el municipio quiere usar herramientas penales para infracciones menores.
Mientras la ciudad convive con motos robadas, maniobras peligrosas y ruidos que afectan incluso a personas dentro del espectro autista, la gestión evita hacer campañas específicas de concientización sobre el daño de estos sonidos.
Eso sí: si el proyecto avanza, mejor no pongas la música fuerte en tu casa… no sea cosa que un día te rompan la puerta para secuestrarte el equipo de audio.
NOTICIA COMPLETA
Un proyecto extremo para un problema real
El secretario municipal de Seguridad, Juan Apolonio, presentó ante la comisión de Legislación un proyecto de ordenanza que permitiría que el Juez de Faltas autorice allanamientos domiciliarios para secuestrar motos que generen ruidos molestos.
Seguridad busca otra herramient…
Apolonio sostiene que:
- los ruidos por “cortes” superan los 60 decibeles,
- la OMS los considera insalubres,
- y la “insalubridad” justificaría el ingreso a un domicilio privado.
Pero esta interpretación no existe en ninguna jurisprudencia argentina.
El proyecto es jurídicamente inviable.
Un límite constitucional que el municipio quiere romper
La propuesta busca resolver un obstáculo operativo:
“Los inspectores quedan de brazos cruzados cuando el infractor entra a su casa.”
La respuesta de la gestión: permitirles entrar detrás.
Pero la Constitución provincial y el Código Procesal Penal son claros:
- solo un juez penal puede ordenar un allanamiento,
- solo ante un delito,
- nunca ante una contravención administrativa.
Un juez de faltas municipal no puede ingresar a domicilios, y una ordenanza no puede inventar una facultad que la ley no otorga.
El proyecto apunta directo a ampliar poder, no a mejorar convivencia.
Un municipio que educa en tránsito, pero calla sobre ruidos
El Municipio hace campañas de educación vial básicas (casco, semáforos, velocidad).
Pero jamás destina recursos a concientizar sobre ruidos molestos, ni explica el impacto real que tienen:
- alteración del sueño,
- estrés,
- crisis sensoriales en personas dentro del espectro autista,
- ansiedad en niños y adultos mayores,
- efectos sobre la salud mental.
Este silencio es estratégico: educar lleva tiempo, trabajo y continuidad.
No genera fotos, no produce titulares, no sirve para campaña.
En cambio, proponer allanamientos sí genera impacto.
Y eso, lamentablemente, parece la prioridad.
La alternativa lógica que nadie plantea
En cualquier ciudad seria, la respuesta sería:
- mayor control en vía pública,
- multas más duras,
- secuestros en flagrancia,
- y una medida simple, proporcional y pedagógica:
curso obligatorio de concientización para infractores
¿Es constitucional?
Sí:
- no invade domicilio,
- no restringe libertad,
- no viola garantías,
- y cumple un fin social válido.
Obligar al infractor a entender a quién perjudica, especialmente a personas hipersensibles al sonido, sería más efectivo que entrar a una casa por la fuerza.
Pero esta alternativa no aparece en el proyecto porque no da para la foto.
Motos robadas, fugas y encubrimiento: los problemas reales
Mientras se intenta legislar allanamientos por ruidos, el mismo día del debate se secuestraron dos motos robadas, una con fuga, otra con resistencia, encubrimiento y pedido de secuestro de Mar del Plata.
Seguridad busca otra herramient…
Es decir: el Municipio tiene delitos concretos para perseguir, pero está concentrado en justificar algo que no puede hacer por ley.
Un riesgo institucional peligroso
Si esta ordenanza avanzara, abriría un precedente espantoso:
- ¿música fuerte? ¿allanamiento?
- ¿perro que ladra? ¿allanamiento?
- ¿vecino molesto? ¿allanamiento?
- ¿parrilla con humo? ¿allanamiento?
La privacidad del domicilio es un límite intocable.
El proyecto de Apolonio lo cruza sin pestañear.
Y que la mayoría de los concejales haya reaccionado “bien” a la idea agrava aún más la situación.
Una gestión obsesionada con la fuerza, no con la prevención
Tres Arroyos no necesita un Estado que entre en casas por ruidos:
necesita un Estado que haga su trabajo:
- controles ordenados,
- presencia real en calle,
- educación específica,
- sanciones proporcionadas,
- y programas que incluyan a quienes más sufren los ruidos.
Pero la gestión prefiere la espectacularidad antes que la efectividad.
Y eso, también, hace ruido.
PARTICIPÁ
¿Creés que esta ordenanza es una solución o un abuso?
¿El Municipio debería invertir en concientización real antes que en medidas extremas?
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