Calma oculta que contienes el verbo, suelta tu sentir revolucionario, arremete contra las espinas que hieren las manos, ve por la rosa que brota detrás de los muros, oye gemir la verdad en la catedral de los prejuicios, dale franquicia a una ilusión que derrumbe el hastío, unge sus sienes con ideas de buenas siembras, exorciza a fantasmas agoreros que usurpan la almohada, resplandece sobre la marcha de pazos rotos buscando el santo grial, bebe a mi salud un sorbo de luz que sacié el alma, aunque sea solo un momento, solo eso, un momento. No habrá mucho más que eso, un momento que se sumará a otro y se harán incontables, vos y yo, después los demás, y luego todos juntos. Si nos apretamos un poco entramos todos en el mismo sueño. Aún es tiempo de volver sobre los pasos hasta encontrar la voz que se ahogó en el grito. Cada latir nos pertenece, cada aliento nos impulsa con un viento a favor de nuestras metas. Ser feliz es un derecho adquirido, usemos ese privilegio y volemos sobre toda tempestad. La vida espera y el tiempo pasa.


