En resumen, si andás corto de tiempo
Mientras el Movimiento Vecinal cuestiona actualmente que el hijo del intendente ocupe un lugar central dentro del gabinete, el archivo muestra otra postura cuando el espacio gobernaba: en 2018, Carlos Sánchez defendió la presencia de familiares en el municipio y sostuvo que en los pueblos era inevitable cruzarse con algún pariente.
El archivo suele ser incómodo cuando la vara política cambia según quién ocupa el gobierno.
En medio de los cuestionamientos actuales del Movimiento Vecinal por el lugar de Santiago Garate, hijo del intendente Pablo Garate, reaparecieron declaraciones realizadas en 2018 por el entonces jefe comunal vecinalista Carlos Sánchez.
En aquel momento, Sánchez rechazó el decreto contra el nepotismo impulsado por el gobierno de Mauricio Macri y fue contundente: “Esto es para la gilada”.
Ocho años después, el mismo espacio político cuestiona el mensaje institucional que representa la presencia de un familiar directo del intendente dentro de la estructura municipal.
El decreto antinepotismo que Carlos Sánchez rechazó
El decreto firmado por Mauricio Macri prohibía la designación de familiares directos de ministros y otros altos funcionarios dentro del Poder Ejecutivo Nacional.
La medida no alcanzaba automáticamente a los municipios. Sin embargo, Sánchez fue consultado sobre la posibilidad de aplicar un criterio similar en las comunas bonaerenses.
El entonces intendente consideró que trasladar esa regla a ciudades pequeñas o medianas sería difícil y calificó la iniciativa como una decisión política destinada “a la gilada”. También sostuvo que el vecinalismo se manejaba según sus propias convicciones y que no necesitaba instrucciones de los gobiernos nacional o provincial.
La hija de su esposa ocupaba un cargo municipal
Las declaraciones no fueron realizadas en abstracto.
En ese momento, Daniela Denisse Gullota, hija de la esposa de Carlos Sánchez, se desempeñaba como jefa de Compras y Suministros dentro del área administrativa de la Delegación Claromecó.
Al ser consultado específicamente por esa designación, Sánchez respondió:
“En los pueblos siempre te chocás con un pariente”.
El exintendente reconoció además que durante sus gobiernos habían ocupado cargos otros familiares suyos y de distintos funcionarios. Su argumento fue que, en una ciudad como Tres Arroyos, las personas capacitadas y de confianza podían terminar teniendo algún vínculo familiar o personal con quienes gobernaban.
También admitió que existieron excepciones similares durante la gestión de su antecesor vecinalista, Carlos Aprile.
Cuando gobernaban, el parentesco no era el problema
La posición expresada por Sánchez en 2018 era clara: un vínculo familiar no debía invalidar automáticamente una designación si la persona era considerada capacitada y de confianza.
Ese argumento es prácticamente el mismo que hoy utiliza el oficialismo para responderle al Movimiento Vecinal. Desde el gobierno sostienen que la discusión debería centrarse en el trabajo, la capacidad y el desempeño de los funcionarios, y no exclusivamente en sus apellidos.
Sin embargo, el criterio del MV parece haber cambiado.
Cuando gobernaba, el parentesco era presentado como una consecuencia casi inevitable de administrar una ciudad del tamaño de Tres Arroyos. Ahora que ocupa el lugar de oposición, el parentesco es utilizado como prueba de que el organigrama fue diseñado alrededor de determinadas personas.
El apellido no cambió: cambió quién gobierna
El Movimiento Vecinal aclaró en su publicación actual que no está denunciando una ilegalidad. Su cuestionamiento apunta a la oportunidad política, la transparencia y el mensaje institucional de colocar al hijo del intendente en un puesto central.
La discusión es legítima. Lo que también debe discutirse es por qué ese mismo criterio no fue aplicado cuando el vecinalismo controlaba el municipio y sus propios intendentes designaban familiares.
El archivo no demuestra que Daniela Gullota haya sido incapaz para cumplir su función. Tampoco demuestra que Santiago Garate carezca de condiciones para ocupar la Secretaría de Gobierno.
Lo que demuestra es otra cosa: cuando el MV gobernaba, defendía que la capacidad y la confianza debían estar por encima del parentesco; cuando pasó a la oposición, comenzó a utilizar el parentesco como argumento político.
En 2018 era “para la gilada” y en los pueblos siempre aparecía algún pariente. En 2026, el mismo asunto se presenta como una señal de falta de mérito, transparencia y planificación.
El parentesco no cambió de naturaleza. Cambió el lado del mostrador en el que quedó el Movimiento Vecinal.
¿El MV cambió legítimamente de criterio o aplica una vara distinta desde que es oposición? Te leemos.






Hoy hay tres Garate,un exceso la municipalidad se convirtió en un bien de familia