Las primeras coronas de una adolescente tresarroyense
Patricia Fraccione nació en Tres Arroyos y creció dentro de una familia tradicional de la ciudad.
Su acercamiento al mundo de la belleza y las pasarelas comenzó siendo muy joven. Primero fue elegida reina local de los estudiantes y de la primavera. Luego, en 1973, cuando tenía aproximadamente 16 años, recibió uno de los títulos más importantes de su carrera: fue coronada Reina Provincial del Trigo.

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Aquel reconocimiento marcó el comienzo de una etapa inesperada.
Poco después fue elegida Reina Provincial del Sorgo en General Villegas y Reina Nacional del Sorgo en Freyre, Córdoba. La adolescente que había comenzado representando a Tres Arroyos empezó así a recorrer distintas ciudades y a participar en certámenes cada vez más importantes.
Pero el salto que cambiaría definitivamente su vida todavía estaba por llegar.
Una competencia entre 144 jóvenes
El 1º de marzo de 1975 se realizó en Mar del Plata la final de Miss Siete Días, uno de los concursos de belleza con mayor exposición mediática de la época.
Durante las preselecciones se habían presentado 144 jóvenes. Solamente doce llegaron a la gala decisiva, conducida por una de las grandes figuras de la radio y la televisión argentina: Antonio Carrizo.
Patricia tenía 18 años y en ese momento trabajaba como azafata de Austral.
Frente al público, las cámaras y el jurado, la joven nacida en Tres Arroyos fue anunciada como la ganadora del certamen.
Aquella noche dejó de ser solamente una reina de fiestas regionales. Su rostro comenzó a aparecer en medios nacionales y se abrió ante ella una oportunidad que la llevaría al otro lado del mundo.
De Tres Arroyos a Japón
Ese mismo año, Patricia fue elegida para representar a la Argentina en Miss Young International, un concurso realizado en Japón.

El recorrido resultaba extraordinario para una joven de apenas 18 años: había pasado de las celebraciones estudiantiles de Tres Arroyos y la Fiesta Provincial del Trigo a viajar miles de kilómetros como representante argentina.
Más tarde también participó en Miss Belleza Panamericana, desarrollado en Colombia.
Aunque aquellos viajes podrían haber sido solamente una experiencia pasajera, terminaron acercándola definitivamente al mundo profesional de la moda.

A su regreso continuó trabajando como modelo en pasarelas, campañas publicitarias y revistas de circulación nacional. También mantuvo un vínculo con su lugar de origen: junto con la modelo Sonia Crotti participó en una campaña turística destinada a promocionar Claromecó.
La joven que alguna vez había representado a la ciudad ahora ayudaba a mostrar uno de los principales destinos turísticos del distrito ante el resto del país.
Lo que aprendió detrás de las pasarelas
Patricia trabajó como modelo aproximadamente hasta los 32 años.
Durante ese tiempo no solamente desfiló o posó frente a las cámaras. También conoció talleres de diseñadores, observó cómo se elegían las telas y descubrió el trabajo que existía detrás de cada prenda.

Años después explicaría que aquellos ateliers le parecían lugares casi mágicos, donde una idea podía transformarse lentamente en un vestido después de días de trabajo.
Sus viajes también le permitieron conocer tendencias que todavía no habían llegado a la Argentina. Sin saberlo, estaba acumulando la experiencia que más tarde utilizaría para iniciar su propio proyecto.
La oportunidad apareció al observar algo mucho más cotidiano: la ropa que utilizaban sus hijos.
El garaje donde comenzó todo
A comienzos de la década de 1990, Patricia notaba que resultaba difícil encontrar ropa infantil moderna y diferente.
Gran parte de la oferta mantenía diseños tradicionales y una separación muy marcada: rosa para las nenas, celeste para los varones.

Junto con su esposo, Daniel Awada, decidió intentar algo nuevo.
El proyecto comenzó entre 1993 y 1994 dentro del garaje familiar. El automóvil quedó afuera y el espacio empezó a llenarse de telas, moldes y mesas de trabajo.
Patricia compraba revistas de moda y dibujaba a mano las primeras prendas en un cuaderno. Awada calculaba los costos y se ocupaba de organizar la producción.
Sus propios hijos se probaban los diseños y protagonizaban las primeras fotografías de la colección.
El comienzo fue pequeño: alrededor de veinte prendas. Pero poco después apareció un pedido de 200 unidades que confirmó que la idea podía convertirse en algo mucho más grande.
En 1994 nació formalmente Cheeky.
De veinte prendas a una marca nacional
Con el paso de los años, Cheeky dejó atrás aquel garaje y se convirtió en una marca presente en numerosos centros comerciales y ciudades del país.
En 2004, Patricia volvió a observar una dificultad dentro de su propia familia. Sus hijas habían crecido y no encontraba ropa adolescente que respondiera a sus gustos.
De esa necesidad surgió una segunda marca: Como Quieres Que Te Quiera.
El método era similar al que había utilizado desde el comienzo: mirar cómo se vestían los jóvenes, detectar lo que no estaba disponible y transformar esa observación en nuevos diseños.
La experiencia como modelo había sido fundamental. Los viajes le habían permitido conocer otras tendencias; los talleres le habían enseñado cómo se construía una prenda, y sus hijos le mostraban qué necesitaba una nueva generación.
Una historia que comenzó en Tres Arroyos
La vida de Patricia Fraccione podría contarse como una sucesión de momentos difíciles de imaginar unidos entre sí.
Una adolescente tresarroyense fue Reina Provincial del Trigo, ganó un concurso entre 144 jóvenes, representó a la Argentina en Japón, trabajó durante años como modelo y finalmente comenzó a dibujar ropa infantil en un cuaderno dentro de un garaje.
De allí nació una de las marcas más conocidas de la moda argentina.
Las coronas le abrieron las primeras puertas, pero el verdadero giro de su historia ocurrió cuando convirtió todo lo que había visto y aprendido en una idea propia.

Y detrás de una empresa que llegó a todo el país quedó escondido durante años un origen mucho más cercano: el de una joven de Tres Arroyos que empezó desfilando en fiestas locales y terminó transformando su experiencia en una marca nacional.





