sábado, junio 13, 2026
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Claromecó recibió a la UBA… de la mano del concejal que duerme en las sesiones y vota por su propia empresa

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🕒 En resumen, si andás corto de tiempo:

Estudiantes y docentes de la UBA llegaron a Claromecó para trabajar en propuestas urbanísticas. El proyecto es parte de la cátedra “Ciudades para Armar”, una iniciativa seria y de prestigio académico. Pero quien la impulsa en el plano local es Alejandro Barragán, concejal de Unión por la Patria y actual gerente de CELTA, empresa a la que recientemente le prorrogó el contrato por 30 años desde su banca, sin siquiera apartarse de la votación. Entre los alumnos que participan está su hija, y no se informaron detalles técnicos, presupuesto ni marco institucional claro. El contraste entre la calidad de la UBA y el historial de quien la convoca deja una pregunta flotando: ¿para quién es realmente este proyecto?


📰 Noticia completa:

Claromecó fue el escenario de una visita tan prometedora como incómoda. Estudiantes y docentes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) llegaron a la localidad costera para comenzar a trabajar en propuestas de mejoramiento urbano dentro de la cátedra “Ciudades para Armar”.

La iniciativa plantea que futuros arquitectos elaboren diagnósticos y proyectos para distintas localidades del país, con perspectiva participativa, ambiental y de calidad de vida. Más de 100 estudiantes trabajan sobre Claromecó, y este fin de semana comenzaron con relevamientos, recorridas y un encuentro abierto en el Espacio Quelaromecó.

Hasta ahí, todo suena bien. Muy bien, de hecho. La UBA representa una de las instituciones más prestigiosas de la Argentina. Que una localidad del interior despierte ese interés y reciba esa energía intelectual es una oportunidad.

Pero entonces aparece un detalle que cambia el tono de la historia: el impulsor local de esta propuesta no es otro que Alejandro Barragán, actual concejal de Unión por la Patria, gerente de CELTA, y protagonista de varios episodios recientes que rozan lo escandaloso.

Barragán votó desde su banca —sin siquiera apartarse— una prórroga por 30 años al contrato de la empresa que él mismo gerencia. También se lo ha visto dormido en plena sesión, y su bloque ha rechazado pedidos de informes sobre luminarias y propuestas básicas como la colocación de semáforos peatonales, simplemente por venir de la oposición.

Ahora aparece como referente institucional de un proyecto universitario de alto nivel, en un nuevo intento por ponerse el traje de “funcionario moderno”. Y no es todo: su hija forma parte del equipo de estudiantes que trabaja en el proyecto.

Es decir: la misma familia que acumula poder institucional (él como concejal y gerente de CELTA, su esposa como presidenta del Consejo Escolar) ahora también se ubica en el centro de una iniciativa académica con proyección pública. Todo bajo un manto de prestigio que no nace de ellos, sino de la UBA.

Por si faltaba algo, no se informaron datos técnicos concretos, ni se especificaron presupuestos, responsables institucionales, duración del proyecto o mecanismos de implementación. El director del Ente Claromecó se limitó a decir que están “a disposición”, sin aclarar si el municipio aportará recursos o si habrá aplicación real de lo trabajado.

Claromecó necesita planificación urbana, sí. Pero también necesita institucionalidad, transparencia y funcionarios que no acumulen poder familiar ni usen iniciativas valiosas como plataformas personales.

El proyecto de la UBA merece respeto. Su prestigio habla por sí solo.

Lo que está en discusión es otra cosa: el uso político de ese prestigio por parte de quienes más lo contradicen con su accionar diario.


✍️ ¿Qué opinás?

¿Te parece que el municipio debería informar mejor cómo se implementan estos proyectos? ¿Está bien que un funcionario tan cuestionado se apropie de una propuesta académica? Dejanos tu mirada.

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