En resumen, si andás corto de tiempo
Blas Fernández sobrevivió al hundimiento del ARA General Belgrano. José Alberto Andersen integró el avión Neptune que localizó las balsas. Los dos eran amigos de la infancia y oriundos de Copetonas, pero ninguno sabía que el otro estaba allí.
Blas Fernández y José Alberto Andersen se conocían desde chicos. El 3 de mayo de 1982, sin saberlo, uno esperaba el rescate en el Atlántico Sur y el otro integraba el avión que localizó las balsas con los sobrevivientes.
La historia del hundimiento del ARA General Belgrano atraviesa a toda la Argentina, pero en Copetonas tiene una dimensión íntima y extraordinaria.
Dos hijos de la localidad quedaron unidos para siempre por aquellas horas en el Atlántico Sur: Blas Fernández, tripulante del crucero que sobrevivió al ataque británico, y José Alberto Andersen, integrante del avión Neptune 2-P-111 que encontró las balsas de los náufragos.
Se conocían desde la infancia. Sin embargo, ninguno sabía dónde estaba el otro durante la guerra.
Mientras Blas luchaba por sobrevivir en una balsa, José sobrevolaba el mar tratando de encontrar a los náufragos.
Blas Fernández, sobreviviente del ARA General Belgrano
El 2 de mayo de 1982, el submarino nuclear británico HMS Conqueror disparó tres torpedos contra el ARA General Belgrano.
Dos impactaron sobre el crucero. El ataque provocó la muerte de 323 argentinos y obligó a abandonar el buque en medio de condiciones climáticas extremas.
Blas Fernández, oriundo de Copetonas, formaba parte de la última tripulación del General Belgrano. Logró salir con vida y subió a una de las balsas junto a otros compañeros.
Los sobrevivientes quedaron a la deriva, expuestos al frío, al viento, a las olas y a una tormenta que dispersó las embarcaciones durante la noche.
No sabían cuándo serían encontrados. Tampoco si el rescate llegaría a tiempo.
En total, 770 tripulantes lograron sobrevivir al hundimiento.
José Alberto Andersen y el avión que encontró las balsas
El 3 de mayo de 1982, a las 6.15, el avión Neptune 2-P-111 despegó desde Río Grande para continuar con la búsqueda de los náufragos.
Entre los integrantes de su tripulación estaba el teniente de corbeta José Alberto Andersen, también oriundo de Copetonas, quien cumplía funciones como oficial de control operativo.
La aeronave se acercaba al momento en que debía regresar por razones de seguridad y disponibilidad de combustible, pero la tripulación decidió prolongar la misión.
Finalmente, las balsas fueron avistadas. El hallazgo permitió establecer su posición y guiar a los buques que participaron del rescate.
La misión del Neptune resultó determinante para salvar a cientos de hombres que llevaban casi un día a la deriva.
Andersen no sabía que entre ellos se encontraba Blas Fernández, su amigo de la infancia.
Blas tampoco sabía que uno de los hombres que lo buscaba desde el aire había crecido en su mismo pueblo.
Dos amigos unidos por el destino en el Atlántico Sur
La guerra volvió a cruzar sus vidas sin que pudieran verse.
Uno estaba abajo, rodeado de mar, esperando una señal de esperanza.
El otro estaba arriba, recorriendo kilómetros de océano para encontrar pequeñas balsas perdidas entre las olas.
Por distintas circunstancias, recién volvieron a encontrarse el 7 de octubre de 2012, durante los festejos por el centenario de Copetonas.
No fue solamente el reencuentro entre dos amigos. También fue la unión de dos partes de una misma historia: la del hombre que sobrevivió y la del hombre que integró la misión que permitió encontrarlo.
El Día del Encuentro de los Héroes Copetonenses
Desde 2024, cada 3 de mayo Copetonas realiza un acto para recordar el avistamiento de las balsas del General Belgrano y homenajear a quienes participaron del rescate.
En marzo de 2026, el Concejo Deliberante de Tres Arroyos aprobó por unanimidad la Ordenanza 7857, que instituyó oficialmente el 3 de mayo como el Día del Encuentro de los Héroes Copetonenses.
La fecha fue incorporada al calendario oficial de conmemoraciones del municipio. La norma establece además la realización de un acto protocolar en la Plazoleta Héroes de Malvinas de Copetonas y habilita actividades educativas y acciones de difusión destinadas a preservar la memoria histórica.
En ese lugar se levantó un monumento que contiene una pala perteneciente a una de las hélices del Neptune 2-P-111 y una placa que recuerda a los integrantes de aquella misión.
También se construye un espacio destinado a exhibir permanentemente una balsa del ARA General Belgrano, que fue llevada a Copetonas por el propio Blas Fernández.
El sobreviviente sostiene que la balsa no le pertenece a él: es del pueblo.
Cuando la historia nacional tiene nombres de Copetonas
Malvinas suele ser narrada a través de fechas, batallas y cifras.
Pero en Copetonas esa historia tiene nombres, rostros y recuerdos concretos.
Tiene a Blas esperando en una balsa en medio del frío. Tiene a José buscando señales desde el aire. Tiene un pueblo que los vio crecer sin imaginar que algún día quedarían unidos en uno de los episodios más dolorosos de la historia argentina.
Uno sobrevivió al hundimiento del General Belgrano.
El otro integró el avión que encontró a los sobrevivientes.
Ninguno sabía que el otro estaba allí.
Por eso, cada 3 de mayo, Copetonas no recuerda solamente un rescate. Recuerda el día en que dos hijos del mismo pueblo volvieron a encontrarse, sin verse, en medio del Atlántico Sur.




