En resumen, si andás corto de tiempo
El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad el convenio entre el Municipio, la Cámara Económica y Humming Airways para habilitar los vuelos entre Tres Arroyos y Aeroparque. El dato político más fuerte no es solo que volverán los vuelos: es que parte de la oposición terminó avalando, sin cambios, el mismo expediente que apenas tres días antes había cuestionado con dureza por el apuro, la falta de información y la exención de tasas para la empresa.
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Tres Arroyos volverá a tener vuelos comerciales. Pero la noticia política del día no pasa solamente por ahí. Pasa, sobre todo, por otra cosa: parte de la oposición terminó aprobando sin cambios el mismo convenio que tres días antes había dicho que estaba mal.
En una sesión extraordinaria, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la ordenanza que ratifica el convenio entre la Municipalidad, la Cámara Económica y Humming Airways para poner en marcha el servicio aéreo entre Tres Arroyos y la Ciudad de Buenos Aires. El punto central del expediente fue la eximición de la tasa de servicios aeronáuticos a la empresa por un período de nueve meses, beneficio que incluso podría renovarse.
Hasta ahí, el dato formal.
El dato político es otro.
Porque tres días antes, varios de los mismos sectores que terminaron levantando la mano habían salido a marcar con dureza que el Ejecutivo pretendía hacer pasar el convenio sobre la hora, sin control, sin tiempo real para leerlo y con una exención que no estaba debidamente explicada.
Desde Nuevos Aires, Carlos Ávila había dicho que no tuvieron ni un momento para mirar el contrato y que sería una irresponsabilidad aprobarlo sin leer nada. Desde La Libertad Avanza se había afirmado que no era serio conocer el contrato marco apenas minutos antes de la sesión. Desde el Movimiento Vecinal se había ido todavía más lejos: se habló de privilegios, de falta de equidad, de recursos municipales comprometidos y de un Ejecutivo que una vez más pretendía evitar el control del Concejo.
La frase más clara de esos días había sido también la más contundente: quieren vuelos, sí, pero no que el Ejecutivo los lleve de las narices.
Sin embargo, tres días después, el convenio salió igual.
Y salió sin que en el debate final apareciera un cambio sustancial respecto de lo que se había cuestionado. La exención siguió adentro. El convenio siguió siendo el mismo. La lógica del beneficio a la empresa siguió intacta. Lo que cambió no fue el expediente. Lo que cambió fue el voto.
Por eso, más allá de los discursos que se escucharon en la sesión extraordinaria, el hecho concreto es difícil de disimular: una parte de la oposición terminó avalando aquello mismo que venía señalando como mal hecho.
En el recinto se escucharon reparos, críticas al procedimiento, objeciones a la forma en que el Ejecutivo manejó el tema y observaciones sobre la exención de tasas. Pero al final todo eso convivió con un voto afirmativo unánime que dejó al convenio aprobado y a Humming en condiciones de empezar a operar.
Ese contraste deja al descubierto un patrón que en Tres Arroyos ya no parece excepcional. Primero se dice que está todo mal. Después se cuestiona el método, la falta de transparencia, el apuro y los privilegios. Y finalmente se termina aprobando lo que se acababa de denunciar.
En este caso, además, no se trata de una cuestión menor. Lo que se aprobó no fue solo la llegada de vuelos. También se aprobó un esquema de beneficios para una empresa privada, en una ciudad donde hace apenas unos meses se les aumentaron las tasas a los vecinos con el argumento de que la situación económica era difícil y que no había margen.
Ese es el punto que vuelve más filosa la discusión. Porque la ciudad puede celebrar la vuelta de los vuelos, pero eso no borra la contradicción política del proceso. Si el convenio estaba mal hace tres días, si la exención era cuestionable, si el expediente había llegado tarde y si el Ejecutivo estaba actuando mal, entonces alguien tiene que explicar qué fue lo que cambió en tan poco tiempo.
Y si no cambió nada, la conclusión es todavía más incómoda: no era que estaba tan mal. O sí estaba mal, pero igual lo aprobaron.
Mientras tanto, Humming ya tiene fecha de despegue. Según lo informado por la empresa, el primer vuelo será el 4 de mayo. Es decir: Tres Arroyos se encamina a recuperar una conexión aérea perdida hace años. Pero también queda una certeza política más inmediata: el oficialismo consiguió lo que quería y parte de la oposición, después de denunciar el apuro y los privilegios, terminó acompañándolo.



