No es una calle temática, un homenaje reciente ni una ocurrencia turística. En pleno partido de Tres Arroyos hay un campo llamado Apolo XI, y detrás de ese nombre existe una historia que conecta directamente a esta zona rural bonaerense con uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX.
Todo comenzó a fines de la década del 60, cuando el productor Pedro Verkuyl adquirió una fracción de un establecimiento ubicado en cercanías de Lin Calel. Por aquellos días, el mundo entero seguía fascinado por una misión que parecía imposible: el Apolo 11, que el 20 de julio de 1969 llevó por primera vez seres humanos hasta la superficie de la Luna.
Verkuyl quedó impactado por aquella hazaña y tomó una decisión bastante particular para un campo del sudeste bonaerense: lo bautizó Apolo XI.

De la Luna a los caminos rurales de Tres Arroyos
Las fuentes históricas no coinciden exactamente sobre el año de aquella primera operación —algunas la ubican en 1969 y otras en 1970—, pero sí sobre el origen del nombre: nació como homenaje a la misión espacial estadounidense.
El establecimiento estaba ubicado a unos 50 kilómetros de Tres Arroyos y había pertenecido anteriormente a la familia danesa Olesen. Allí existía además una importante casona construida en 1927.
Décadas después, en 1994, la familia Verkuyl logró adquirir el resto de la propiedad y el casco histórico. Cristian Verkuyl, nieto de Pedro, impulsó posteriormente su restauración y hacia 1998 el lugar comenzó a funcionar también como establecimiento de turismo rural.
Pero lo más curioso es que el nombre sobrevivió mucho más allá de aquella historia familiar.
Más de 50 años después, Apolo XI todavía aparece en Tres Arroyos
Apolo XI continúa siendo utilizado como referencia geográfica dentro de la red de caminos rurales del partido.
Informes publicados por la Sociedad Rural de Tres Arroyos todavía mencionan sectores como el recorrido “desde Apolo XI hasta Copetonas” o caminos que pasan por el establecimiento al describir trabajos realizados en la zona de Lin Calel.
Es decir: aquel homenaje que un productor eligió cuando prácticamente todo el planeta hablaba de Armstrong, Aldrin y Collins terminó incorporándose al mapa cotidiano del campo tresarroyense.
Mientras el nombre Apolo XI quedó grabado en la historia mundial por una nave que viajó casi 400.000 kilómetros hasta la Luna, en Tres Arroyos también encontró su propio lugar en el mapa.
Y todavía está ahí.








