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Jubilados, blanco de la delincuencia: otro caso se suma al historial y deja a un hombre de 70 años en una situación límite, con una grave sospecha sobre los domos municipales

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Un nuevo caso vuelve a poner en primer plano los delitos sufridos por adultos mayores en Tres Arroyos. Enrique Pelleboer, jubilado y quintero de 70 años, denunció el robo de más de 37 mil dólares que tenía destinados a comprar la vivienda donde proyectaba pasar los próximos años de su vida.

El episodio se suma a un historial que durante los últimos años tuvo como víctimas a jubilados de la ciudad y el distrito, con entraderas, robos violentos y estafas que en algunos casos involucraron cifras millonarias y hasta tuvieron consecuencias fatales.

En el caso de Pelleboer aparece, además, un elemento especialmente delicado: el hombre sostiene que prácticamente nadie sabía dónde guardaba los dólares y planteó la sospecha de que alguien pudiera haber observado sus movimientos a través de un domo municipal.

La hipótesis no está comprobada y fue rechazada desde el área de Seguridad.

Le robaron los dólares con los que iba a comprar una casa

Pelleboer vive desde chico en una quinta ubicada sobre Lisandro de la Torre al 3000. La propiedad había sido vendida y él planeaba mudarse a una casa de calle San Lorenzo.

Para concretar esa operación tenía más de 37 mil dólares correspondientes a su parte de una sucesión y a la venta realizada.

Después de haber sufrido anteriormente tres robos en su domicilio, tomó una decisión poco habitual: durante varios meses llevó el dinero escondido dentro de su camioneta Ford Ranger.

El viernes 14 de agosto estacionó el vehículo en Brown al 50 y se alejó para realizar distintas actividades. Cuando regresó, descubrió que los dólares habían desaparecido.

Lo llamativo fue que la camioneta no presentaba signos de haber sido forzada y otros elementos de valor permanecían en el interior. Quien ingresó habría ido directamente hasta el lugar donde estaba escondido el dinero.

El impacto económico fue total: Pelleboer debió abandonar la compra de la vivienda y asegura que ahora enfrenta la posibilidad de tener que dejar la quinta sin contar con el dinero necesario para instalarse en otro lugar.

La grave sospecha sobre un domo municipal

Al intentar reconstruir sus movimientos, Pelleboer reparó en un dato que despertó sus sospechas.

Según relató, uno de los lugares donde había estacionado anteriormente se encontraba dentro del alcance de un domo municipal de seguridad. Como afirma que nadie de su entorno conocía el escondite del dinero —ni siquiera su hija—, comenzó a preguntarse si alguien podía haberlo observado manipulando los dólares mediante las cámaras y posteriormente haber transmitido esa información.

La sospecha llegó hasta el Municipio.

Pelleboer se comunicó con el intendente Pablo Garate y posteriormente mantuvo un encuentro con el secretario de Seguridad, Juan Apolonio, a quien le planteó directamente su inquietud.

Apolonio negó que hubiera existido una filtración desde el Centro de Monitoreo.

Hasta el momento no hay elementos públicos que demuestren que las cámaras municipales hayan tenido relación con el robo. Por eso, la versión debe mantenerse estrictamente como una sospecha expresada por la víctima y no como un hecho comprobado.

La investigación sí habría permitido reconstruir parte de la mecánica del robo mediante cámaras privadas: un menor habría sido registrado circulando en bicicleta por la zona y posteriormente ingresando a Brown. También habría quedado registrado el momento en que se abrió la camioneta sin ejercer violencia sobre la puerta.

Un historial de jubilados víctimas de graves delitos en Tres Arroyos

El caso de Pelleboer no es el primero que tiene como víctima a un adulto mayor en Tres Arroyos.

En diciembre de 2019 ocurrió uno de los episodios más graves. Hugo Camilo López, de 86 años, regresó a su vivienda de Alsina al 800 mientras delincuentes se encontraban robando. Fue brutalmente golpeado y murió el 1° de enero de 2020 como consecuencia de las lesiones sufridas. A fines de 2025, el homicidio continuaba sin detenidos ni sospechosos identificados.

En octubre de 2020, una jubilada de 90 años fue víctima de otro robo en su vivienda de Sarmiento al 1300. Cinco delincuentes ingresaron por el patio, violentaron una puerta y escaparon con dinero de su jubilación y un anillo.

En abril de 2022, un jubilado de 80 años fue víctima de una estafa de enormes dimensiones: mediante la modalidad conocida como “cuento del tío”, delincuentes lograron apoderarse de aproximadamente 300 mil dólares provenientes de la venta de dos campos.

Durante 2023 volvieron a registrarse episodios violentos. En julio, tres delincuentes protagonizaron una entradera en la vivienda de un matrimonio de jubilados de French al 300. Las víctimas fueron atadas y maltratadas mientras los atacantes buscaban dinero y objetos de valor.

Ese mismo año, un jubilado y su cuidadora fueron sorprendidos por tres encapuchados que ingresaron a un departamento céntrico trepando por un balcón. Permanecieron durante un prolongado período buscando dinero y finalmente escaparon con teléfonos celulares.

En marzo de 2024, Mabel, una mujer de 83 años, relató otro violento episodio: tres delincuentes ingresaron a su vivienda, le exigieron dólares, la golpearon y le ataron los pies mientras revolvían la casa en busca de dinero y alhajas.

Dos meses después, en Cascallares, un matrimonio de jubilados fue reducido por dos hombres armados y encapuchados, que escaparon con dinero, una motosierra y el automóvil de las víctimas.

Un nuevo caso que vuelve a encender la discusión

Los antecedentes no permiten afirmar por sí solos que exista actualmente un aumento estadístico de delitos contra jubilados en Tres Arroyos. Para sostener esa conclusión serían necesarios datos oficiales comparables sobre víctimas, edades y evolución anual.

Pero sí muestran que durante los últimos años los adultos mayores protagonizaron reiteradamente algunos de los hechos de inseguridad más graves registrados en el distrito.

Ahora, el caso de Pelleboer incorpora una historia especialmente dramática: un hombre de 70 años perdió los dólares destinados a garantizar su próxima vivienda y quedó ante una situación económica límite.

Y agrega una pregunta todavía más sensible por su sospecha sobre las cámaras municipales.

Una sospecha que, por ahora, no tiene pruebas que la confirmen, pero que por la gravedad de lo planteado requiere que cualquier investigación pueda determinar con claridad cómo ocurrió un robo que, según la víctima, fue directamente hacia un escondite que prácticamente nadie conocía.

¿Qué opinás sobre estos casos y qué medidas deberían reforzarse para proteger a los adultos mayores? Te leemos en nuestras redes.

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