En el Balneario Orense existe una casa que tiene una particularidad difícil de imaginar: fue construida antes de que se definieran las calles y, cuando llegó el momento de organizar el pueblo, quedó en medio del trazado de una de ellas.
La protagonista es la histórica Casa Hurtado, una construcción levantada por Francisco Hurtado y su familia durante la década de 1930, cuando el balneario todavía era un paisaje de médanos, arena y unas pocas construcciones frente al mar.
Lo que comenzó como una vivienda para disfrutar del verano terminó convirtiéndose en uno de los testimonios más singulares de los primeros años de Orense.

Una casa que llegó antes que el pueblo
La historia del balneario había empezado a organizarse en 1929, cuando se formó una comisión destinada a impulsar el desarrollo turístico de la zona. Sin embargo, todavía faltaban muchos años para que existiera una distribución definitiva de terrenos y calles.
Fue en ese escenario cuando la familia Hurtado construyó su casa, considerada la primera vivienda del balneario.
Recién en 1948 los propietarios de las tierras, Orlando y Enrique Williams Alzaga, contrataron a un ingeniero para proyectar la urbanización.
El primer loteo se concretó el 8 de abril de 1951, cuando salieron a remate 228 terrenos.
Pero había un pequeño problema: la casa de los Hurtado ya estaba allí.
Al diseñarse las calles, descubrieron que la ubicación de aquella vivienda coincidía con el recorrido de una de las vías previstas para el balneario.
La casa había llegado primero. El trazado urbano llegó después.

De aquella rareza a un centro cultural
Lejos de desaparecer, la vivienda logró conservarse y atravesó las distintas etapas de crecimiento del balneario.
Construida con un estilo arquitectónico inglés y elevada sobre pilotes, la histórica casita terminó convirtiéndose en un símbolo de los primeros tiempos de Orense.
En 1992, la propiedad fue donada a la Asociación de Fomento y, desde 1993, comenzó a funcionar allí el Centro Cultural Francisco Hurtado.
Actualmente, el edificio alberga actividades culturales, una biblioteca y ferias de artesanos y emprendedores.
Se encuentra en Costanera Williams y avenida Los Álamos, donde todavía puede visitarse y reconocerse una construcción que pertenece a los orígenes del lugar.
Así, casi un siglo después de su construcción, la Casa Hurtado conserva una historia que pocos conocen: no fue levantada en medio de una calle; fue la calle la que llegó después de la casa.









