En resumen, si andás corto de tiempo
El Magiclick volvió a ser tendencia por una escena inesperada de la Selección Argentina: Cuti Romero llevaba un chispero en su valija, pero no pudo subirlo al avión. El motivo era simple y muy argentino: lo usaba para prender palo santo. La anécdota hizo reír a Messi y reactivó la historia de uno de los inventos más reconocibles del país.
Noticia completa
Un objeto que estuvo durante décadas en cocinas, parrillas y cajones argentinos terminó metido en una escena mundialista. El Magiclick volvió a estar en boca de todos después de que se conociera que Cuti Romero llevaba un chispero en su valija durante la concentración de la Selección Argentina.
Según trascendió, el defensor lo usaba para prender palo santo, una costumbre vinculada a la intimidad del grupo y a las cábalas que suelen rodear al plantel argentino. Sin embargo, al pasar por un control aeroportuario, el objeto no pudo subir al avión.
La situación generó sorpresa entre los jugadores y terminó provocando la risa de Lionel Messi, que fue parte de la escena junto a otros integrantes de la Selección.
Por qué Cuti Romero llevaba un Magiclick en la valija
La explicación fue mucho más sencilla de lo que muchos imaginaron: el Magiclick estaba relacionado con el uso de palo santo dentro de la concentración.
En plena competencia, donde cada detalle del día a día de la Selección despierta curiosidad, el episodio rápidamente se convirtió en una anécdota viral. No hubo escándalo ni conflicto: apenas una situación insólita, bien argentina, que mezcló fútbol, cábala y un objeto cotidiano.
El dato llamativo es que el protagonista indirecto de la historia no fue un artículo tecnológico ni un elemento sofisticado, sino un chispero que millones de argentinos reconocen al instante.
La historia argentina detrás del Magiclick
El Magiclick no es solamente un encendedor largo. Es uno de esos objetos que forman parte de la memoria doméstica argentina.
Su creación está asociada al diseñador industrial Hugo Kogan, una figura clave del diseño nacional. El producto fue desarrollado para la empresa Aurora y se volvió masivo por una razón simple: resolvía un problema cotidiano de manera práctica, segura y fácil de usar.
Durante años, el Magiclick fue parte habitual de la cocina familiar. Servía para prender hornallas, calefones, parrillas o cualquier llama doméstica sin tener que acercar demasiado la mano al fuego.
Por eso la anécdota de Cuti Romero funcionó tan rápido: no hacía falta explicar demasiado qué era. Para buena parte del público argentino, el Magiclick ya venía cargado de memoria propia.
Del hogar argentino al MoMA
La historia del Magiclick también tiene un costado menos conocido. El modelo Magiclick 100-111 formó parte de una muestra del MoMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, a partir del acervo de la Fundación IDA.
Ese dato ayuda a entender por qué el objeto tiene un lugar particular dentro del diseño argentino: no se trata solo de un producto popular, sino de una pieza que logró combinar utilidad, simpleza y reconocimiento cultural.
Ahora, por una escena mínima dentro de la Selección Argentina, volvió a circular una pregunta que parecía olvidada: cómo un invento tan cotidiano pudo convertirse en símbolo de una época.
Un objeto común, una escena mundialista
La viralización del Magiclick muestra algo bastante particular: a veces, las historias que más conectan no son las más grandes, sino las más reconocibles.
En medio del Mundial, con Messi, Cuti Romero y la Selección como protagonistas, un viejo chispero argentino terminó recordando que algunos inventos no necesitan explicación: alcanzan dos segundos en cámara, una anécdota y una carcajada para volver a estar en la conversación pública.




