En una de las calles principales de San Francisco de Bellocq hay un monumento que no está dedicado a un prócer, un militar ni un dirigente político. Su protagonista es una madre.
La escultura fue inaugurada en octubre de 1968 y, casi 58 años después, continúa formando parte del patrimonio histórico de esta localidad del partido de Tres Arroyos.
Pero detrás de la obra existe una historia que va más allá del homenaje tradicional por el Día de la Madre.

Un homenaje a las mujeres que hicieron posible el pueblo
Según las reconstrucciones históricas difundidas por Turismo de Tres Arroyos, el Monumento a la Madre también recuerda a aquellas mujeres que, tras enviudar, asumieron la responsabilidad de administrar las tierras sobre las que posteriormente se desarrolló San Francisco de Bellocq.
En una época en la que la vida rural exigía enormes esfuerzos, estas mujeres tuvieron un papel importante en la historia del lugar.
La escultura representa así mucho más que la maternidad: también constituye un reconocimiento al trabajo y la fortaleza de quienes contribuyeron a construir la comunidad.
Una escultura realizada con piedra de Olavarría
El monumento fue obra de José Herrero Sánchez, un escultor español radicado en la Argentina que desarrolló buena parte de su trayectoria artística en Olavarría.
La pieza fue tallada en dolomita, una piedra extraída de la zona de Sierras Bayas.
Herrero Sánchez dedicó una parte destacada de su carrera a estos homenajes. Sus obras pueden encontrarse en localidades como Olavarría, Espigas, Colón, Rojas, Chacabuco, General La Madrid y Goyena, además de San Francisco de Bellocq.
El monumento tresarroyense forma parte, por lo tanto, de una serie de esculturas que el artista realizó para distintas comunidades bonaerenses.
Dónde se encuentra el Monumento a la Madre
La obra está ubicada sobre la avenida Girado, frente a la Delegación Municipal de San Francisco de Bellocq.
Su inauguración en 1968 dejó un símbolo que permanece en el paisaje cotidiano del pueblo y que cobra un significado especial cada Día de la Madre.
Casi seis décadas después, esa figura de piedra sigue recordando una parte de la historia local: la de las mujeres que fueron fundamentales para sus familias y también para el desarrollo de su comunidad.









