La expresión «romper el hielo» viene de la antigüedad, cuando los barcos comerciales quedaban atrapados en mares congelados. Para liberar el paso y permitir la navegación, se enviaban barcos rompehielos. Con el tiempo, esta expresión pasó a simbolizar el acto de superar la rigidez o incomodidad en situaciones sociales, permitiendo que la comunicación fluya libremente.



