En resumen, si andás corto de tiempo:
La concejal Daiana De Grazia presentó el primer proyecto del año 2025, un ambicioso Código de Integridad Municipal que buscaba fijar normas éticas para funcionarios, regular conflictos de interés, evitar el nepotismo y garantizar el acceso público a la información.
El bloque oficialista y el Movimiento Vecinal se negaron a tratarlo en la sesión y votaron su pase a comisión, impidiendo su aprobación.
El proyecto había contado con el respaldo de La Libertad Avanza, del PRO y del concejal Gustavo Moller, pero el desempate de la presidenta terminó prolongando su tratamiento.
Imaginate prohibir el nepotismo en un distrito donde el hijo del intendente ocupa uno de los cargos jerárquicos más importantes del gabinete.
El contenido del proyecto
La ordenanza proponía la creación de un Código de Integridad aplicable a todo el sector público municipal: el Ejecutivo, los entes descentralizados y el Concejo Deliberante.
Entre sus puntos más destacados incluía:
- Prohibición de nepotismo, para evitar designaciones de familiares en cargos políticos o asesorías sin concurso.
- Registro público de obsequios y viajes de funcionarios.
- Declaraciones juradas patrimoniales accesibles al público.
- Publicación semestral de sueldos, contratos y licitaciones.
- Acceso gratuito a los pliegos de licitación para fomentar competencia y transparencia.
- Obligación de publicar las dietas de los concejales y los haberes del intendente.
La iniciativa también establecía sanciones para quienes incumplieran los principios de ética pública y preveía la inhabilitación temporal o la remoción de los responsables.
De Grazia: “Cuando uno más muestra, menos tiene que ocultar”
Durante su intervención, De Grazia defendió el proyecto frente a los jóvenes presentes:
“Esto no es una bandera partidaria, es una decisión política de abrir el municipio, de transparentar, de mostrar en qué se gasta el dinero público. Cuando uno más muestra, menos tiene que ocultar.”
La concejal denunció que el municipio dificulta el acceso a contratos, subsidios y licitaciones, y mencionó el caso de vehículos municipales sin identificación utilizados fuera de sus funciones oficiales.
Planteó que el proyecto buscaba garantizar el control ciudadano y proteger los recursos comunes.
Apoyos y diferencias
El concejal Eduardo Giordano (PRO – La Libertad Avanza) respaldó el proyecto y destacó “la valentía” de De Grazia, vinculando la iniciativa con la necesidad de “ficha limpia” en la política.
También acompañó Gustavo Moller, quien subrayó que “cuanta más información tenga la ciudadanía y más la exija, mejor funcionará el gobierno”.
Desde el Movimiento Vecinal, el concejal Enrique León reconoció la importancia del tema, pero argumentó que la ordenanza “no se debatió lo suficiente en comisión” y propuso volverla a tratar más adelante.
El oficialismo —representado por Facundo Elgart (Fuerza Patria)— coincidió con esa postura, lo que derivó en un empate en la votación.
La presidenta del cuerpo, Mara Redivo, desempató a favor del pase a comisión.
Un mensaje inconcluso
La sesión dejó una escena simbólica:
quienes impulsaron la transparencia quedaron en minoría, y el proyecto que pedía publicar sueldos, contratos y declaraciones juradas terminó archivado —al menos por ahora— en la comisión de Hacienda y Producción.
De Grazia cerró su intervención con una frase que resumió el espíritu del debate:
“Queremos más transparencia, más participación ciudadana y un gobierno abierto. Queremos que la gente sepa en qué se gasta lo que paga. Es simple: sí o no.”
El Concejo eligió el “no todavía”.






