Brady Rogers se presentó a las elecciones municipales de Kelowna, Canadá, diciendo que no disfrutaba de la política, que no sabía lo que hacía y que no estaba capacitado para ser concejal. Parecía la peor presentación posible para un candidato. Sin embargo, el 17 de octubre de 2026 consiguió una de las ocho bancas que estaban en juego.
El empresario de 33 años quedó cuarto entre 37 postulantes. La página de resultados de la municipalidad le atribuye 12.637 votos, una cifra ligeramente superior a los 12.635 informados en el escrutinio provisorio de la noche electoral.
Una campaña que decía lo que otros candidatos no suelen decir
En su página oficial, Rogers abrió con una seguidilla de preguntas y respuestas: «¿Disfruto de la política? No. ¿Sé lo que estoy haciendo? No. ¿Estoy capacitado? Tampoco». La frase formaba parte de una estrategia deliberadamente humorística.
Sus carteles seguían la misma línea. Uno anunciaba «Apenas tengo ganas de hacer esto»; otro se preguntaba «¿Qué tan difícil puede ser?». Y en el sitio de campaña aparecía una resignada declaración: «Bueno, lo voy a hacer». En lugar de un discurso grandilocuente, usó la autocrítica como carta de presentación.
La campaña llamó la atención en redes sociales y de medios internacionales. Pero la pregunta era inevitable: ¿hablaba en serio cuando decía que no estaba preparado?
No estaba capacitado para ser concejal: ¿lo decía en serio?
No literalmente. Antes de la votación, Rogers explicó a Global News que hablaba con ironía: nunca había sido político, pero consideraba que tenía experiencias útiles para desempeñar el cargo.
Su trayectoria estaba lejos de ser inexistente. Estudió en la Universidad de Columbia Británica, trabajó cuatro años como ingeniero de automatización robótica y, desde 2019, desarrolló junto a su esposa The Rogerie, un emprendimiento que transforma residuos plásticos en nuevos objetos. El proyecto comenzó en el lavadero de su casa y terminó con un local comercial en el centro de Kelowna.
Detrás de los chistes había propuestas concretas
Rogers no se limitó a publicar carteles. Su plataforma proponía estudiar cómo ampliar la oferta de viviendas cooperativas y mejorar el transporte público para que más familias pudieran depender menos del automóvil. También defendía revisar la carga impositiva sobre terrenos y edificaciones, una reforma que requeriría cambios a nivel provincial.
Además, planteó atender los problemas de las personas sin hogar y las dificultades de los pequeños comercios. En sus propias explicaciones insistió en que prefería reconocer las preguntas pendientes antes que prometer soluciones que todavía no había investigado.
Ganó la banca y admitió que todavía tenía que aprender
En una entrevista con iNFOnews publicada el 21 de octubre, Rogers reconoció que jamás había asistido a una sesión del Concejo y que aún desconocía la rutina cotidiana del puesto. Eso no significaba, según él, que fuera a tomarse el trabajo a la ligera.
También sostuvo que, aunque el humor hizo que mucha gente prestara atención a la campaña, a su entender lo que conectó con los votantes fue la honestidad del mensaje. Es su interpretación: los resultados muestran cuántos votos obtuvo, pero no permiten establecer cuántas personas lo eligieron por los chistes.
La particularidad de su historia no es que alguien sin experiencia política haya llegado a un concejo deliberante. Es que convirtió esa falta de experiencia en el centro visible de su campaña, explicó qué podía aportar de todos modos y consiguió los votos necesarios para asumir una banca.









