La expresión «dormirse en los laureles» tiene su origen en la Antigua Grecia y Roma, donde los campeones y personas destacadas recibían coronas de laurel como símbolo de honor y victoria. «Dormirse en los laureles» comenzó a usarse para referirse a aquellos que, tras lograr un éxito, se relajan en lugar de seguir esforzándose, confiando demasiado en sus logros pasados.



