En resumen, si andas corto de tiempo:
Tras la publicación de investigaciones y análisis en eltresarroyense sobre la contaminación del agua en Tres Arroyos, se reactivó el debate público y la conformación del Consejo Consultor de Medio Ambiente. Mientras el Movimiento Vecinal impulsa la iniciativa para buscar respuestas, el intendente Pablo Garate y el subsecretario de Gestión Ambiental, Gabriel Francia, niegan la situación, ocultan información y engañan a la comunidad, desoyendo los análisis que confirman la gravedad del problema.
Noticia completa:
El debate por la calidad del agua en Tres Arroyos se reactivó tras la publicación de investigaciones y análisis en eltresarroyense, que expusieron niveles elevados de arsénico, nitratos y fluoruros en el suministro local. Los informes, basados en análisis oficiales del laboratorio IACA, pusieron en evidencia la gravedad del problema y la falta de respuestas por parte del Ejecutivo.
Ante la presión pública, el Movimiento Vecinal decidió avanzar con la convocatoria del Consejo Consultor de Medio Ambiente y Sustentabilidad. La concejal Roxana Calvo, una figura relativamente nueva en el espacio político local, lideró la iniciativa. La primera reunión se realizó recientemente, y para el próximo 27 de marzo se convocó al subsecretario de Gestión Ambiental, Gabriel Francia. Luego, se prevé la participación de especialistas de la Autoridad del Agua (ADA), la Universidad Nacional de La Plata, el CONICET y ONG’s para contribuir a la elaboración de un informe final.
Sin embargo, los desafíos son muchos. El principal obstáculo radica en la gestión actual, encabezada por el intendente Pablo Garate y el propio Gabriel Francia. Ambos, quienes en el pasado se mostraban preocupados por la calidad del agua, hoy lideran un discurso que niega la situación y busca ocultar la verdad. Francia, responsable directo del área ambiental, desestima los análisis oficiales y limita activamente el acceso a la información. El municipio insiste en que el agua está «en regla», pese a que los datos demuestran lo contrario.
Y aunque el Consejo Consultor busca «llevar tranquilidad» a la población, lo cierto es que su dictamen no será vinculante y el Ejecutivo no está obligado a tomar medidas concretas en base a sus conclusiones. Así, el proceso corre el riesgo de convertirse en una puesta en escena, sin impacto real en la vida de los vecinos.
Mientras tanto, la comunidad sigue consumiendo agua contaminada, y las promesas de transparencia se diluyen entre silencios, estrategias políticas y una gestión que, lejos de priorizar la salud pública, elige negar la realidad.
¿Creés que el nuevo Consejo Consultor logrará un cambio real? ¿O será otra estrategia para calmar las aguas sin resolver nada? Dejanos tu opinión y sumate al debate.






