
Jorge Luis Borges no es solo el mayor escritor de la literatura argentina: es uno de los más grandes del mundo. Su obra es infinita, como los laberintos que describía, y su legado trasciende generaciones y fronteras. Pero hay un lado de su historia que muchos desconocen o prefieren ignorar: Borges fue un férreo y convencido opositor al peronismo.
Y no fue una postura casual. Borges se enfrentó a la persecución, la censura y la humillación pública. Lo hizo con la misma elegancia y profundidad con la que escribía, pero también con un coraje que lo hizo quedar en la historia, no solo como un genio literario, sino como un intelectual que jamás se arrodilló ante el poder.
Por eso es impactante. Porque en un país donde el peronismo buscó apropiarse del relato popular y cultural, el mayor escritor argentino fue su enemigo más brillante y letal.
🔥 Cuando Perón quiso humillarlo y Borges respondió con ironía
En 1946, cuando Perón asumió la presidencia, Borges ocupaba el cargo de director de la Biblioteca Miguel Cané. Pero por su postura antiperonista, recibió una humillación digna de un régimen autoritario:
Fue destituido y nombrado como «inspector de aves y conejos en mercados municipales».
Era una forma de ridiculizarlo y dejarlo en evidencia frente a la sociedad. Pero lo más cruel es que Borges ya tenía una ceguera progresiva. Su vista estaba muy deteriorada y, aunque todavía no era completamente ciego, el cargo asignado fue una burla macabra a su condición física.
Borges, fiel a su estilo, respondió con ironía y dignidad:
“Dictar clases de literatura inglesa es menos indigno que inspeccionar mercados, pero mucho menos divertido.”
No fue el único castigo. Su madre y su hermana fueron presas políticas por pensar diferente. Y figuras cercanas a él, como Victoria Ocampo, también fueron encarceladas. El peronismo de entonces no solo combatía opositores políticos, sino a cualquiera que pensara distinto.
Y quizás su mayor venganza sea que los regímenes pasan, pero la literatura de Borges permanece. Su inteligencia, su ironía y su coraje lo convirtieron en un símbolo de resistencia, no solo contra el peronismo, sino contra cualquier forma de autoritarismo.
⚔️ El peronismo, visto por Borges como una forma de barbarie y fanatismo
Borges no rechazaba el peronismo por capricho. Para él, representaba lo peor del autoritarismo populista: manipulación, violencia, culto a la personalidad y desprecio por la inteligencia.
En su célebre cuento «La fiesta del monstruo», escrito junto a Adolfo Bioy Casares, satiriza con brutalidad el fanatismo peronista. El relato muestra a un grupo de seguidores de Perón que, llevados por el odio y el fervor irracional, golpean a un joven opositor hasta casi matarlo.
El «monstruo» es una clara referencia a Perón, y el cuento es una radiografía brutal del fanatismo ciego.
Pero no fue el único ataque literario. En ensayos, entrevistas y hasta en conversaciones privadas, Borges dejó en claro su desprecio por el régimen:
“El peronismo es una corrupción que no se detiene ante nada y que es capaz de arruinar la cultura y la inteligencia en nombre del pueblo.”
📌 ¿Por qué es impactante que Borges fuera antiperonista?
Porque rompe con el relato. Porque Borges no era un «intelectual elitista» alejado del pueblo, como el peronismo intentó instalar. Fue un hombre libre, un defensor de la cultura y la inteligencia, que nunca se dejó comprar ni manipular.
Y porque es incómodo. El movimiento que dice representar la cultura popular nunca pudo apropiarse del mayor ícono cultural del país. Borges fue, es y será el rey de la literatura argentina, y también el intelectual que desafió al peronismo y lo enfrentó con la herramienta más poderosa: su palabra.
🎭 ¿Por qué no hubo un «Borges peronista»?
El peronismo no tuvo un equivalente a Borges en materia de literatura porque la élite intelectual argentina de los años ’40 y ’50 era, en su mayoría, antiperonista. La persecución a escritores críticos durante los gobiernos de Perón (como a Borges, Victoria Ocampo -una de las primeras mujeres en Argentina en luchar por los derechos de las mujeres- y otros) generó un enfrentamiento con los sectores culturales.
Leopoldo Marechal es el único escritor de gran nivel que apoyó al peronismo, pero su obra nunca tuvo el impacto universal de Borges. Su lenguaje es más barroco y complejo, mientras que Borges es atemporal, universal y preciso.
En síntesis: Borges no tiene equivalente en el peronismo. Su estilo, su nivel literario y su profundidad filosófica están en otra dimensión. Pero si querés leer algo de calidad con una mirada peronista, Marechal sería la mejor opción.
📚 Si te voló la cabeza esto, te recomiendo algunos textos donde Borges habla del peronismo:
- «La fiesta del monstruo» (junto a Bioy Casares) – Satiriza el fanatismo peronista.
- «Otras inquisiciones» – Tiene ensayos donde critica el populismo y los totalitarismos.
- Entrevistas con Borges – Hay muchas donde explica su visión sobre Perón y la política.
Hoy, cuando el debate sobre la libertad de expresión, la cultura y la política sigue vigente, Borges nos deja una lección:
“No hay dignidad más grande que la de pensar por uno mismo, aunque eso signifique enfrentarse al poder.”
Y esa, quizás, sea la enseñanza más eterna de todas.
Por El Tresarroyense



