¿Cuántas veces escuchaste a alguien decir esta frase? ¿Cuántas veces la dijiste vos?
¡Seguramente, varias!
En mi caso, la dije, la escuché y, mucho después, me pregunté: ¿por qué se “arranca” el lunes y no ahora? Eso me llevó a pensar que demoramos el inicio porque lo asociamos a un cambio brusco, a una gran restricción, a la idea de que vamos a tener que dejar de comer muchas cosas o hacer una dieta.
Las dietas para bajar de peso suelen arrancar y terminar antes de lo previsto, o concluyen cuando alcanzamos el objetivo, siempre planteado como un peso al que queremos llegar en un tiempo determinado. Lo difícil es sostener el peso alcanzado a lo largo del tiempo si no lo logramos mediante un cambio real de hábitos. No digo que nadie lo pueda hacer, sino que a la mayoría no nos sucede.
Las dietas estrictas y restrictivas para el descenso de peso tienen un punto final y no nos dejan relajarnos con la alimentación. No nos permiten disfrutar de momentos familiares o entre amigos, ya que todo el tiempo estamos pensando en lo que no deberíamos comer. Y, si comemos, nos invade la CULPA.
Hoy sabemos que se pueden lograr cambios en nuestra composición corporal sin pasar por esto, con ayuda de un profesional que nos guíe para buscar la mejor estrategia para nosotros, con el objetivo de modificar pequeñas/grandes costumbres que nos permitan tener una mejor calidad de vida.
Lic. en Nutrición MP 6764
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