En resumen, si andás corto de tiempo
El oficialismo retuvo las presidencias de las comisiones más sensibles y colocó a Alejandro Barragán en casi todas, incluso en Hacienda: la comisión que más dinero y decisiones estratégicas maneja. La segunda fuerza más votada, La Libertad Avanza, quedó completamente afuera, algo inédito. El Movimiento Vecinal quedó reducido al mínimo y la oposición denuncia que durante todo el año tuvieron expedientes frenados por la misma persona que hoy sigue manejando Hacienda. Llama la atención que en Obras Públicas, la comisión con mayor volumen de dinero, Gustavo Moller, que no es del oficialismo directo, fuera ubicado allí, lo que genera sospechas sobre futuros acuerdos. La nueva estructura consolida un control casi absoluto del oficialismo sobre el flujo de decisiones, la obra pública, las finanzas y la información que circula en el Concejo.
Noticia completa
Un reparto que no sorprende, pero que confirma una estrategia
La renovación de las comisiones del Concejo Deliberante dejó una fotografía incuestionable: el oficialismo se aseguró el control de todos los espacios que importan.
La presidencia del cuerpo, la secretaría y ahora las comisiones clave quedaron en manos de quienes responden directa o funcionalmente al Ejecutivo. No hubo lugar para la segunda fuerza más votada del distrito, La Libertad Avanza, que quedó fuera de todas las comisiones, incluso de las más menores. Es un desplazamiento político evidente.
Pero el dato más llamativo no es quién quedó afuera.
Es quién quedó adentro.
Barragán: el hombre del oficialismo en todas las sillas importantes
Alejandro Barragán, ya conocido por paralizar expedientes, manejar criterios discrecionales en Hacienda y protagonizar polémicas públicas, logró ubicarse en casi todas las comisiones relevantes.
Especialmente:
- Hacienda, donde se maneja el presupuesto municipal, el control del gasto y los pedidos de informes sobre números sensibles.
- Seguridad, donde se definen acompañamientos y pedidos al Ejecutivo.
- Política Económica, que articula con Producción y Comercio.
Que Barragán siga en Hacienda después de dejar 13 expedientes frenados durante todo el año no solo es contradictorio: es una señal política directa de blindaje. Quien bloqueó información ahora vuelve a quedar exactamente en el mismo rol que lo permitió.
El mensaje interno es claro:
Hacienda no se toca.
Obras Públicas: la comisión donde está la plata
Obras es la comisión más estratégica del Concejo. Es donde circulan:
- proyectos de infraestructura,
- aprobaciones de obra,
- control de licitaciones,
- seguimiento de contratistas,
- autorizaciones de ampliaciones y modificaciones.
Es, por lejos, donde más dinero se mueve.
Y acá aparece un dato que llamó la atención incluso dentro del recinto:
Gustavo Moller quedó en Obras Públicas.
No es oficialista. No forma parte del bloque de gobierno. Sin embargo, fue colocado justo ahí:
en la comisión que define millones de pesos en obras, proveedores y autorizaciones.
La pregunta cae sola:
¿por qué Moller está en la comisión que más fondos maneja y no en otra más neutral?
¿Es parte de un acuerdo?
¿Es un voto asegurado?
¿Es un “comodín” que el Ejecutivo prefiere tener cerca?
La distribución no parece inocente.
La oposición denunció expedientes frenados y ahora recibe un “favor inesperado”
Durante todo el año, el Movimiento Vecinal denunció:
- expedientes trabados,
- pedidos de informes sin respuesta,
- trámites demorados sin explicación,
- comisiones que no trataban temas claves.
Muchos de esos expedientes estaban frenados precisamente en la comisión que presidía Barragán.
Expedientes del agua, del Fondo Educativo, de proveedores, de obras y de control administrativo.
Y ahora, con el nuevo reparto, la oposición logra que—milagrosamente—algunos proyectos avancen o se habiliten.
El cambio de ritmo justo después de perder poder en las comisiones no pasó desapercibido.
En política, la oportunidad también comunica.
La segunda fuerza más votada quedó afuera de todo
La Libertad Avanza fue la fuerza que más votos obtuvo después del oficialismo. Sin embargo, no ocupa ninguna comisión.
No tienen:
- presidencias,
- secretarías,
- vocalías relevantes,
- ni siquiera lugares simbólicos.
Es una exclusión total, inédita y políticamente violenta.
La frase que circuló entre sus concejales lo sintetiza:
“Nos dejaron las manos vacías”.
Si las comisiones son el corazón operativo del Concejo, la segunda fuerza quedó sin pulso.
Una estructura pensada para controlar el tablero
La nueva distribución deja en claro una estrategia:
- Hacienda bajo control del oficialismo para manejar información y ritmo político.
- Obras Públicas asegurada con un hombre “neutral” muy conveniente.
- Comisiones presididas casi en su totalidad por oficialistas o aliados tácitos.
- La oposición fragmentada y ocupando solo espacios menores.
- La segunda fuerza electoral completamente eliminada del juego.
El Concejo, en lugar de equilibrar el poder, quedó diseñado para concentrarlo.
Lo que se viene
La pregunta ya no es quién quedó en cada comisión.
La pregunta es qué decisiones van a avanzar ahora, y qué proyectos —los mismos que estuvieron frenados un año entero— empezarán a salir justo cuando sus autores ya no están en posición de controlarlos.
La próxima nota profundizará en cómo esta estructura encaja con el rol de Marcelo León como secretario del Concejo y cómo ambas piezas juntas permiten al oficialismo manejar el tablero completo.



