En resumen, si andás corto de tiempo
Gastón Pauls encabezó el domingo 13 de abril la charla “Hablemos” en el Polideportivo Municipal de Tres Arroyos, con una convocatoria amplia de estudiantes, docentes, madres, padres y familias. El encuentro fue libre y gratuito, y volvió a poner en el centro una problemática que atraviesa a adolescentes, jóvenes y adultos.
Durante su paso por la ciudad, Pauls insistió en que el consumo problemático ya no distingue edades ni sectores sociales, que el acceso a las sustancias es cada vez más fácil y que la conversación no puede seguir postergándose. También remarcó que la primera responsabilidad no está afuera, sino adentro de cada casa.
El peso de ese mensaje no estuvo solo en su fama. Pauls viene hablando desde su propia historia: contó que empezó a tomar alcohol a los 15 años, que probó cocaína a los 17 y que dejó de consumir a los 36. Además, relató que llegó a pasar más de 100 horas encerrado consumiendo, y desde 2004 impulsa tareas de prevención y contención desde La Casa de la Cultura de la Calle.
En el cierre, la jornada dejó además un planteo concreto para Tres Arroyos: avanzar en la creación de un centro de día y asistencia para personas afectadas por las adicciones.
Noticia completa
La charla que brindó Gastón Pauls el 13 de abril en el Polideportivo Municipal de Tres Arroyos tuvo una convocatoria importante y dejó algo más que una visita conocida: volvió a instalar con fuerza una discusión incómoda, urgente y cada vez más difícil de esquivar. Desde poco después de las 13 comenzaron a llegar estudiantes de escuelas públicas y privadas, docentes, familias y vecinos para participar del encuentro “Hablemos”, una propuesta centrada en la prevención de adicciones y en la necesidad de romper silencios.
La exposición de Pauls giró sobre una idea central: el problema ya no puede tratarse como algo lejano, ajeno o marginal. En la conferencia previa y también durante la actividad, planteó que el consumo problemático atraviesa a toda la sociedad, que el inicio se da cada vez a edades más tempranas y que el acceso a las sustancias se volvió más fácil. Por eso insistió en que no alcanza con delegar la responsabilidad en la escuela o en el Estado, y que el primer lugar donde hay que involucrarse es la casa.
Pero en Tres Arroyos su mensaje tuvo otro espesor por una razón evidente: Pauls no habla del tema desde la teoría. En distintas entrevistas contó que empezó a consumir alcohol en la adolescencia, que luego pasó a la marihuana y que probó cocaína por primera vez a los 17 años. También relató que la última vez que consumió fue a los 36.
Ese recorrido personal es el que hoy le da forma a sus charlas. En una entrevista publicada el año pasado, recordó uno de los momentos más duros de su adicción: dijo que pasó más de 100 horas encerrado, a oscuras, consumiendo solo. Después de ese derrumbe, transformó su experiencia en trabajo de prevención y acompañamiento; de hecho, en 2004 creó La Casa de la Cultura de la Calle, una organización dedicada a la contención y a la prevención de consumos problemáticos.
Esa historia personal ayuda a entender por qué su paso por Tres Arroyos no quedó solamente en el impacto de una figura conocida. Lo que llevó al Polideportivo fue un testimonio crudo, construido desde haber atravesado el problema y desde casi dos décadas de exposición pública sobre el tema. Según una entrevista de fines de 2024, Pauls ya llevaba unos veinte años dando charlas de prevención en distintos ámbitos del país.
En ese marco, uno de los puntos más fuertes de su intervención fue la necesidad de hablar “sin eufemismos” con adolescentes y chicos, y de sumar una mirada de educación emocional: no quedarse solo en decir que la droga hace mal, sino ayudar a poner en palabras la tristeza, la ansiedad, la soledad o el vacío que muchas veces aparecen antes del consumo. También advirtió sobre el avance de nuevas sustancias y sobre la falta de espacios suficientes para recibir a personas con cuadros complejos.
La jornada tuvo además una derivación local concreta. En el tramo final, Itatí Villatoro, impulsora de la iniciativa, pidió al intendente Pablo Garate avanzar en la creación de un centro de día y asistencia para personas atravesadas por consumos problemáticos. Ese pedido le dio al encuentro una salida política y comunitaria: que la charla no quede solo como un momento de reflexión, sino que abra una discusión sobre recursos reales para Tres Arroyos.
Así, la vuelta de Gastón Pauls a la ciudad dejó una escena clara: mucha convocatoria, un mensaje directo y una advertencia que buscó correr el tema del terreno del tabú. No fue solo la charla de un famoso. Fue, sobre todo, la exposición de alguien que ya estuvo del otro lado y que vino a decir que el problema no admite más demora. Esa lectura surge tanto de lo que planteó en Tres Arroyos como de la trayectoria que viene sosteniendo desde hace años en prevención y acompañamiento.
¿Qué te dejó la charla de Gastón Pauls en Tres Arroyos? ¿Creés que la ciudad necesita un centro de día para abordar consumos problemáticos?




Que bueno si realmente se hace y no queda sólo en la palabra…