En resumen, si andás corto de tiempo
Tiago Ullman Soria, de 18 años, sufrió un grave accidente en moto en Tres Arroyos y necesitaba una operación de urgencia para evitar quedar postrado. La intervención costaba 5 millones de pesos, y su familia no podía afrontarlo. En tiempo récord, la comunidad logró reunir el dinero. Mientras tanto, el municipio sigue destinando millones a publicidad, cultura y sueldos de funcionarios, sin destinar presupuesto específico para situaciones como esta. La pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué el pueblo tiene que hacer lo que el Estado no hace?
Noticia completa
El domingo por la mañana, un accidente de tránsito cambió por completo la vida de Tiago Joaquín Ullman Soria, un joven tresarroyense de 18 años. Mientras circulaba en moto por avenida San Martín, al llegar a la esquina con calle Azcuénaga, impactó contra una camioneta y sufrió una fractura grave en la tercera vértebra.
Fue trasladado al Hospital Español de Bahía Blanca, donde los médicos confirmaron lo peor: debía ser operado de urgencia para evitar una lesión irreversible. La cirugía tenía un costo de 5 millones de pesos, cifra inalcanzable para su familia. Sin tiempo para esperar burocracias ni seguros, sus padres iniciaron una campaña solidaria bajo el lema “Ayudemos a Tiago a volver a caminar”.
Y la ciudad respondió. Con aportes grandes, chicos, conocidos y anónimos, Tres Arroyos hizo lo que el Estado no hizo: en pocos días, la familia logró reunir el monto necesario. Sebastián Ullman, padre de Tiago, confirmó que la operación ya podrá realizarse y agradeció la ola de solidaridad que hizo posible lo que parecía imposible.
Lo que no se dijo
Durante toda esta situación, hubo un gran ausente: el Estado municipal. Mientras la familia de Tiago salía a pedir por redes sociales, el municipio de Tres Arroyos seguía destinando 45 millones de pesos en publicidad oficial, más de 900 millones a cultura y pagando sueldos de funcionarios que superan los 4 millones de pesos mensuales.
En paralelo, no hay asignado un fondo de emergencia ni una política clara para asistir económicamente a víctimas en situaciones críticas como la de Tiago.
Un cierre con esperanza… y con una pregunta abierta
La buena noticia es que Tiago podrá operarse. Pero la pregunta no se va:
¿Cómo puede ser que tengamos que depender de donaciones para evitar que un joven quede postrado, mientras el presupuesto público se va en propaganda y figuritas?
No hay respuesta. Solo hay una certeza:
el pueblo estuvo donde el Estado no apareció.



